El psicólogo alemán Ingo Zettler asegura que el mal se puede medir. Y que va mucho más allá del asesinato, la crueldad o la violación. El egoísmo, el rencor, las mentiras... también forman parte de nuestra personalidad oscura: el factor D. Miles de personas están respondiendo a sus encuestas. Estos son los resultados.
Por Maik Großekathöfer y Katja Thimm | imagen: Mekakushi
Viernes, 6 de marzo 2026, 10:19
Todos tenemos un rasgo oscuro en nuestra personalidad. Los psicólogos y científicos sociales lo llaman 'el factor D' (de dark, 'oscuro' en inglés). El ... alemán Ingo Zettler es la gran autoridad mundial en esta materia después de dedicar más de una década a estudiar los rasgos que influyen en los comportamientos más abyectos del ser humano.
Profesor de Comportamiento Social y Personalidad en la Universidad de Copenhague, Zettler ha aplicado las modernas tecnologías de análisis de datos a la psicología y ha lanzado una innovadora y ambiciosa encuesta global para saber qué tendencias de la personalidad aumentan la probabilidad de desarrollar conductas dañinas. Hablamos con él sobre las raíces del mal en el ser humano.
XLSemanal. ¿La maldad está dentro de nosotros?
Ingo Zettler. Sí, la maldad forma parte de cada ser humano. Diferimos, sin embargo, en la intensidad y frecuencia con la que la practicamos. Si proponemos un experimento donde se pueden hacer trampas sin temor a las consecuencias, unas personas las harán y otras no. Y, probablemente, quienes las hagan se comportarán de la misma manera una segunda y una tercera vez. La maldad es una predisposición, un rasgo de la personalidad, como ser meticuloso. La intensidad de este rasgo puede cambiar a lo largo de la vida, pero alguien que con 20 años es más meticuloso o más malvado que sus compañeros seguirá siéndolo con 50.
XL. ¿Qué entiende por mal?
I.Z. La mala conducta abarca mucho más que el asesinato, el homicidio o la violación, y va mucho más allá de lo que el Código Penal considera un acto delictivo. Incluye transgresiones cotidianas como la mentira, la infidelidad o la falsificación de informes.
XL. Hay quien considera menores esas infracciones y que no estarían en la misma categoría.
I.Z. Nosotros investigamos el comportamiento que daña a otras personas. Las infracciones leves pertenecen a esta categoría. Eso no siempre es evidente; a veces se consideran actos inteligentes, se ven como picardías con las que se obtiene una ventaja. Pero es claramente un comportamiento que daña a los demás.
XL. ¿Entonces obrar de forma dañina es lo mismo que ser malvado?
I.Z. En principio, sí. El comportamiento malvado se caracteriza por dañar a otras personas en contra de su voluntad y por ser éticamente injustificable para la sociedad. Cuando dos boxeadores luchan en el ring, se hacen daño mutuamente, pero eso no sería malo, porque han consentido golpearse dentro de unas reglas. También está bien encarcelar a alguien que ha cometido un delito, porque eso está respaldado por nuestra concepción moral. Sin embargo, esta puede ser muy diferente según las culturas. Lo que percibimos como maldad cambia.
XL. Pero usted busca patrones universalmente válidos. Afirma que la maldad en las personas se puede medir.
I.Z En psicología existen las características oscuras de la personalidad: codicia, narcisismo, sadismo, rencor y maquiavelismo, que representa la astucia manipuladora y el afán de poder. Estos rasgos se materializan en el pensamiento, el sentimiento y el comportamiento malvados. Están fuertemente relacionados entre sí.
XL. ¿En qué sentido?
I.Z A partir de un rasgo de personalidad se puede inferir cualquier otro. Quien es narcisista por encima de la media tendrá más de un 80 por ciento de probabilidades de ser también codicioso por encima de la media. Quien es muy egoísta tenderá a ser más rencoroso. Y quien es muy rencoroso tenderá a ser más vengativo.
XL. Sus críticos consideran esta visión demasiado simplista. ¿Es posible separar de forma clara estas características?
I.Z A veces las transiciones son graduales, pero estos rasgos de carácter tienen un núcleo común: es la esencia del mal. Lo hemos llamado 'el factor D'. Este factor puede determinarse estadísticamente.
XL. ¿Cómo?
I.Z Lo ideal sería observar a las personas repetidamente: ¿atormenta alguien a otra persona cuando se le presenta la oportunidad? ¿Prefiere alguien matar un escarabajo antes que limpiar un váter sucio? Este tipo de experimentos son costosos y son cuestionables, porque se induce a las personas a comportarse de forma cruel. Por eso hemos desarrollado un cuestionario en línea. Los participantes deben valorar 70 afirmaciones en cinco grados, desde el total desacuerdo hasta el total acuerdo.
XL. ¿Puede dar ejemplos?
I.Z Son afirmaciones como: «Mi propio placer es lo único que importa». O: «La mayoría de las personas merece respeto». El resultado es una puntuación, entre uno y cinco, que indica una tendencia a priorizar tu propio bienestar sobre el de los demás y a justificar este comportamiento con tus creencias. Unos tres millones de personas han completado ya el cuestionario. Cualquiera puede participar y, al parecer, a muchos les resulta atractivo conocer su factor D.
XL. ¿Y si no responden con sinceridad?
I.Z Una distorsión de los resultados nunca puede descartarse por completo. Pero las autodeclaraciones funcionan bastante bien en los estudios científicos porque no hay un incentivo fuerte para falsear las respuestas. Es diferente cuando uno solicita un empleo. Nadie quiere presentarse ante su nuevo jefe como un desastre.
XL. Una afirmación de su cuestionario dice: «Me resulta difícil ver sufrir a alguien». ¿Muchos dirán que están de acuerdo para no parecer unos monstruos?
I.Z Todas las afirmaciones se seleccionan cuidadosamente. Y si descubrimos que el 90 por ciento de las personas están totalmente de acuerdo o en desacuerdo con una no la utilizamos porque no nos permite discriminar claramente entre las personas. También comprobamos si la información coincide con el comportamiento real. Es decir, si alguien que se considera egoísta realmente se comporta así.
XL. ¿Cómo lo hace?
I.Z Por ejemplo, con el llamado 'juego del dictador': les damos a los participantes diez euros y luego pueden dividir el dinero entre ellos y otra persona anónima como quieran.
XL. ¿Y?
I.Z Quien tiene un factor D más alto se queda con más dinero para sí mismo. Además, el 60 por ciento de las personas con un factor D por encima de la media nos han declarado haber cometido alguna vez un delito. Por si fuera poco, con unos 14.000 participantes de Dinamarca pudimos consultar el registro de antecedentes penales. Por eso sabemos que la probabilidad de ser condenado en algún momento de la vida por un delito aumenta con el factor D.
XL. ¿El mal es aprendido o heredado?
I.Z Los genes influyen en cómo se manifiestan los rasgos de personalidad, en cómo de meticuloso, creativo o seguro de sí mismo es una persona. Estudios iniciales indican que el factor D es una predisposición genética en un 25 por ciento y que se ve influenciado por factores ambientales. Aumenta cuando la sociedad se enfrenta a la inseguridad financiera, la delincuencia, la desigualdad, la violencia, la corrupción, la pobreza extrema o la falta de un Estado de derecho.
XL. ¿Hay otras circunstancias de la vida que lo favorecen?
I.Z Los hombres son más malvados que las mujeres. Probablemente esto tiene que ver con los roles y expectativas de género. Los hombres también ocupan con mayor frecuencia puestos de liderazgo, lo que puede conducir con mayor facilidad a comportamientos egoístas o narcisistas. Pero las diferencias entre sexos no son enormes.
XL. ¿Algo que le haya sorprendido?
I.Z Que las personas con un factor D más alto suelen ser amigas; la maldad se atrae, por así decirlo. Sus relaciones son más inestables y pueden ser propensas a la infidelidad. Y la probabilidad de comportarse de forma malvada disminuye con la edad. Alrededor del 60 por ciento de los menores de 25 años tiene un factor D superior a la media, pero solo el 30 por ciento de los mayores de 60; quizá se trate de la madurez.
XL. ¿Qué influencia tiene la inteligencia?
I.Z Ninguna. La educación apenas influye, ni los ingresos. Pero las personas con un factor D alto tienen menos probabilidades de trabajar en profesiones sociales o artísticas. Tienden a defender posiciones más liberales en lo económico y quieren imponerse en la lucha por los recursos.
XL. ¿No sugiere eso que un factor D alto también tiene aspectos positivos o que es incluso necesario para alcanzar determinados objetivos?
I.Z Desde una perspectiva evolutiva debe haber una ventaja; de lo contrario, no habría prevalecido. Pero el factor D promueve una visión del mundo que dificulta la felicidad: tiendes a percibir el mundo como un lugar peligroso.
XL. Gran parte de la clase media lo está pasando mal. ¿Eso crea un caldo de cultivo para que aumente el factor D?
I.Z Las condiciones sociales difíciles influyen en la probabilidad de que las personas se comporten cada vez más de forma aversiva, es decir, malvada. De hecho, países con factores D bajos se encuentran en Europa Central y del Norte, con sistemas políticos, sociales y económicos estables.
XL. ¿Existe también una correlación entre la orientación política y un factor D alto?
I.Z Sabemos que alguien con un factor D alto tiende más a radicalizarse políticamente. Este resultado se cumple en todos los países. Así, las personas con un factor D pronunciado también tienden a rechazar la migración, a la polarización, creen más fácilmente en teorías conspirativas, consideran el cambio climático una invención y piensan de forma antidemocrática.
XL. Algunos psicólogos sospechan que Donald Trump padece un trastorno narcisista; otros lo consideran un psicópata. ¿Es malvado?
I.Z Durante su primer mandato, yo creía que no se debía hacer un diagnóstico remoto sobre él porque violaba la regla Goldwater.
XL. Esa regla asegura que no se puede juzgar el estado mental de una figura pública a menos que se la haya examinado personalmente.
I.Z Sí, pero ahora veo las cosas de otro modo. Hemos podido observar a Trump en tantas apariciones públicas que podemos hacer una suposición fundada. Se burla de los demás, es irritable, impulsivo, su lema es: «Comer o ser comido». Trump probablemente tenga un factor D alto, porque se ha comportado repetidamente de una manera que en nuestra cultura se considera mayoritariamente como malvada.
XL. ¿Es posible reducir el propio factor D o, dicho de otro modo, ser menos malo?
I.Z Claro que uno puede intentar causar menos daño a los demás. Sin embargo, las personas con un factor D alto a veces son víctimas de sus propias inclinaciones y creencias. A veces, ni siquiera se dan cuenta de que están dañando a otros.
XL. ¿Son ineficaces las terapias contra los criminales?
I.Z Lo crucial es la voluntad absoluta de cambiar.
XL. ¿Cómo puede una sociedad evitar un factor D elevado?
I.Z Debe recompensar el buen comportamiento y no aceptar el mal como algo normal. Las decisiones que nos afectan como grupo deben ser comprensibles para todos para fortalecer la confianza. Es importante que las personas perciban a los demás como buenos. Todos pueden ser un modelo para los otros. Y, aunque sea impopular, una de las mejores maneras de prevenir el mal comportamiento es tener cierto grado de certeza de que será detectado. No quiero decir que debamos instalar cámaras por todas partes. Somos nosotros los que tenemos que estar alerta.
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