Es solo el principio y, aunque causa reticencias entre algunos chefs, otros lo tienen claro: «Es una bomba atómica creativa». La inteligencia artificial ha desembarcado en la cocina. En la de los grandes restaurantes y, si te atreves, también en la tuya...
Al principio me lo tomé como un juego. Pero esa aproximación me duró 24 horas. Pronto me di cuenta de las posibilidades que nos ofrecía la inteligencia artificial». Habla Christian Ecribà, pastelero de 62 años y «más analógico que Pedro Mármol», en sus propias palabras. Y, sin embargo, ha sido uno de los primeros en explorar el uso de la IA para diseñar dulces: monas de Pascua, chocolates inspirados en la aurora boreal, un corazón dulce para celebrar los 40 años del primer trasplante en el hospital de Sant Pau de Barcelona… «Esto es una bomba atómica creativa», afirma. Y su onda expansiva promete alcanzar desde la alta cocina hasta nuestros hogares, pasando por la industria o incluso la agricultura.
«Por primera vez, la tecnología está creando cosas que nunca hemos visto», explicaba Cecilia Tham en una ponencia en la última edición de Madrid ... Fusión Alimentos de España. «Antes solo mejoraba, ampliaba lo que ya existía». Esta emprendedora, nacida en Macao y afincada en Barcelona, investiga a través de la plataforma Futurity Systems cómo la ciencia, la tecnología y el diseño pueden crear soluciones innovadoras. «El rol de los humanos está cambiando», concluye.
¿Locuras o el futuro?
Cuando la IA elige qué vegetal es más adecuado para el cultivo de carne artificial.El cultivo de carne en laboratorio se enfrenta a un reto de difícil solución: que la carne tenga volumen. La empresa de innovación Futurity Systems propone cultivarla en el interior de una fruta o una verdura. Utiliza la IA para analizar cada producto a nivel celular y ver cuáles podrían casar mejor. El resultado es Tomeato —mezcla de tomato ('tomate' en inglés) y meat ('carne')—, presentado en la pasada edición de Madrid Fusión Alimentos de España.
En sí mismo no sabe a nada, pero unos impulsos eléctricos en la lengua podrían hacernos percibir sabores digitales.
«Invéntate un plato de cocina fusión vasco-mexicana», pidió Eneko Axpe a ChatGPT. Este es el resultado: tacos de txangurro.
A la izquierda, la imagen creada por IA para ilustrar su propia receta. Al lado, el resultado preparado por el equipo de Eneko Atxa en Azurmendi.
Un ejemplo patente de este cambio: ¿y si la propia IA diseñara un menú de alta cocina? Es lo que se propuso el físico e investigador en inteligencia artificial Eneko Axpe trabajando mano a mano con ChatGPT y con el chef Eneko Atxa, con tres estrellas Michelin en su restaurante Azurmendi. Sus experimentos se han traducido en platos como espuma de coliflor con caviar balsámico o una carolina de aceituna negra. Más allá del resultado, el propio experimento arroja dilemas que aguardan a la vuelta de la esquina. Por ejemplo: ¿quién es el autor de esos platos? «Ni Eneko Atxa ni yo –explica Axpe–, el autor fue la IA». Pero ese autor tiene limitaciones. Cuando probó por primera vez las recetas diseñadas por la inteligencia artificial, Eneko Atxa emitió un veredicto rotundo: «Son interesantes, pero les falta alma». La tecnología no tiene biografía y, sin ella, su capacidad es limitada.
¿Puede la tecnología superar este inconveniente? Cecilia Tham lo tiene claro: «Los robots pueden aprender los movimientos de los cocineros, capturar su técnica y reproducirla con precisión. En el futuro podríamos tener un plato con la esencia de Ferran Adrià mezclada con los hermanos Torres», explica. Para ella, la «clave está en cómo usamos la tecnología: si solo copiamos, no hay alma; pero si aprendemos a integrar y evolucionar, podemos hablar de una nueva creatividad», añade.
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El experto
XLSemanal. Dice que es la primera persona del mundo que ha probado un menú de alta cocina diseñado por la IA.
Eneko Axpe. Y lo presentamos en Madrid Fusión. Pero todo surgió tiempo atrás.
XL. Cuente.
E.A. A finales de 2017 me fui a vivir a San Francisco y me pilló todo el boom de la IA. Una noche, tras un ciclo de conferencias en Stanford, estaba cenando en un restaurante con estrella Michelin y me dije: «Llegará un momento en que la IA sea capaz de diseñar menús». Y decidí probarlo. Le pedí a la IA que inventara el nombre de un plato de alta cocina; después, que generara la imagen; y, por último, una receta superdetallada. Recopilé varios ejemplos y me fui a Azurmendi a probarlo.
XL. El restaurante triestrellado de su amigo Eneko Atxa.
E.A. Y ejecutaron un menú creado por IA. Eran platos muy interesantes, pero Eneko dijo que, aun así, les faltaba el alma de un cocinero. Esas experiencias que lo hacen único: los ratos en la cocina con su abuela, el viaje a Japón que tanta huella dejó…
XL. ¿Tiene solución?
E.A. Sí. El problema es que la IA obtiene la información de todo Internet. Pero hay una alternativa, a través de los llamados 'RAG', generación aumentada por recuperación.
XL. ¿Me lo explica?
E.A. Te permite delimitar la información que usa la IA. Por ejemplo: puedes cargar todas las recetas que se han hecho en Azurmendi desde el día cero hasta hoy. Y pedirle que te genere, solo con esos datos, el plato que podría hacer Eneko Atxa mañana.
XL. Y obtener esa alma que faltaba.
E.A. Algo así. Esto va a cambiar la cocina radicalmente. No se trata solo del momento en que enciendes un fogón, su alcance se va a notar desde que plantas la semilla.
XL. ¿Cómo?
E.A. Ahora podemos analizar una cantidad de datos impresionantes y puedes optimizar la producción para una parcela de terreno concreta.
XL. La IA también se equivoca, 'alucina'...
E.A. ¡Pero eso abre muchas oportunidades! La IA piensa como un niño, no tiene que rendirle cuentas a nadie. Hace tiempo hicimos un reto con el dos estrellas Michelin Ricard Camarena y la IA. Crearon tres platos y en dos de ellos ganó Camarena. En el tercero empataron. Para ver el potencial de la IA no hay que ser vidente, sino paciente: el primer combate de ajedrez Kaspárov-Deep Blue lo ganó el humano. El segundo ya no.
La IA ya se está aplicando a la gastronomía en todas sus facetas. Dodo Pizza es un restaurante de Dubái que la utilizó para diseñar una pizza. Analizando datos de gustos locales y tendencias globales, el algoritmo propuso una combinación que fusionaba shawarma de pollo, paneer indio a la parrilla, hierbas zaatar y salsa tahini. Lo que parecía una mezcla imposible se convirtió en un éxito rotundo de ventas.
Además, la pizzería ha incluido un generador de sabores basado en IA dentro de su aplicación móvil, lo que permite a los clientes crear pizzas personalizadas con hasta treinta millones de combinaciones posibles. Esta tecnología ha creado también recetas para cerveza o productos novedosos. NotCo, por ejemplo, es una start-up chilena que ha revolucionado los lácteos vegetales gracias a la inteligencia artificial generativa. Usando un algoritmo de creación propia llamado Giuseppe AI, analizaron la estructura molecular de la leche y buscaron alternativas vegetales que imitaran su sabor y textura. El resultado fue inesperado: la IA sugirió usar zumo de piña como ingrediente clave. Puede parecer absurdo, pero resultó ser un acierto.
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Tractores sin conductor, semillas genéticamente modificadas para resistir al cambio climático, análisis de datos ambientales y del suelo para anticiparse a los problemas… El impacto de la IA en la producción de alimentos será enorme. Eneko Axpe afirma: «Podríamos estar ante un sistema que optimiza la producción agrícola sin intervención humana». Y la transformación será transversal: desde el campo hasta la industria del procesado de alimentos. Hay cálculos que estiman que la inteligencia artificial moverá 214.000 millones de dólares en 2033 en la industria alimentaria global. En 2023 fueron 'solo' 8000 millones de dólares.
En casa, la revolución también ha comenzado. Los robots de cocina ya pueden sugerir recetas según lo que hay en la nevera y adaptar platos a restricciones dietéticas. Hay rumores de que la célebre Thermomix podría incorporar inteligencia artificial en su próximo modelo. El robot de cocina Posha (antes llamado Nymble) cocina de manera autónoma gracias a la IA. Basta con poner los ingredientes y él se encarga del resto.
Su precio es de 1500 dólares y los primeros compradores podrían recibirlo a partir de junio. Entretanto, ya podemos preguntarle a ChatGPT qué receta elaborar con los ingredientes disponibles en casa. Y nos da instrucciones precisas. El futuro de la cocina se escribe en código alfanumérico… y ya está aquí.
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Texto: Virginia Drake / Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
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