Asjabad es la capital de Turkmenistán, país que formó parte de la URSS hasta 1991. Según Human Rights Watch, es «uno de los países más represivos del mundo».
Fotos: Arnau Rovira
Lunes, 23 de agosto 2021, 12:38
El presidente es un fanático de los récords Guinness y dedica mucho dinero a lograrlos. Entre ellos, tener la ciudad con más edificios de ... mármol blanco… a un alto precio.
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Berdimuhamédov llegó al poder tras la muerte de Niyázov y se lanzó a promover el culto a sí mismo. Construyó un nuevo palacio presidencial, para lo que destruyó decenas de viviendas y bloqueó una avenida entera para su uso personal. A lo largo de su bulevar está prohibido abrir las ventanas e instalar aires acondicionados o antenas parabólicas, según cuenta Stanislav Volkov, un disidente que, después de filtrar fotos sobre las condiciones del país a organizaciones en el exilio, fue atacado con ácido. Finalmente abandonó el país.
Muchos edificios de Asjabad no tienen un uso claro ni adecuado a las necesidades. Como el aeropuerto, que está diseñado para atender a 1600 pasajeros por hora, pero no opera ni a un 10 por ciento de su capacidad. Al constuir el aeropuerto, se derribó un pueblo entero. Choganly. Amnistía Internacional denunció el traslado forzoso de al menos 50.000 personas. La razón de la demolición? Al presidente le preocupaba que los extranjeros viesen un pueblo normal y corriente cuando mirasen por las ventanillas del avión.
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Este singular palacio, llamado ‘de la felicidad’, está construido básicamente para celebrar bodas. Los novios que se casan ahí están obligados a tomarse una fotografía enfrente de un retrato del presidente. La arquitectura de toda la ciudad es entre neoclásica y futurista y con pretensiones simbólicas. el Ministerio de Energía tiene la forma de un mechero; el de Educación, de un libro abierto…
Turkmenistán es un país mayoritariamente musulmán. Y es un país rico. Posee la cuarta mayor reserva de gas y petróleo del planeta. Además, es un gran productor de trigo y algodón. Lo que no tiene es su riqueza distribuida. Unas pocas familias controlan los recursos, y el desempleo -según la disidencia-alcanza el 60 por ciento. Eso sí, su líder, llamado Estimado Presidente, mantiene una ‘generosa’ política de subvenciones. los turkmenos no pagan la electricidad ni el gas.
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El primer presidente, Saparmyrat Niyázov, se dedicó a forjar una identidad turkmena frente a la impuesta por los rusos derribando decenas de monumentos y edificios soviéticos. Pero pronto derivó en un culto absoluto a su personalidad, en el que hasta algunos meses del año pasaron llamarse con su nombre o el de su madre. En su afán por ‘renovarse’ talaron también los árboles perennes y en su lugar plantan pinos -ya van por 15 millones-, aunque son menos adecuados para su clima desértico. El país está en la frontera con Irán.
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La última macroobra ha sido la ampliación del Estadio Olímpico, que acogió los Juegos Asiáticos durante diez días en septiembre y tiene capacidad para 50.000 espectadores. Turkmenistán ganó ‘inesperadamente’ más medallas que China, Japón o Australia.
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Turkmenistán solo ha tenido dos presidentes desde 1991. El actual, Gurbangulí Berdimuhamédov, mantiene el mismo control que el anterior. En Asjabad viven un millón de personas, pero en barrios como el de la imagen apenas se dejan ver. ‘Estropean’ la perfección diseñada por su líder. Por eso, los disidentes la llaman ‘la ciudad de los muertos’.
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