A menudo asociado con la estética rural, el mimbre no solo ha conseguido recuperar su lugar en el diseño de interiores, sino que ha elevado su estatus hasta convertirse en sinónimo de elegancia y modernidad. Elaboradas a base de fibras naturales, como el sauce, el ratán o el bambú, las nuevas piezas realizadas con estos materiales aportan un toque de calidez orgánica a los hogares modernos, que combina sin esfuerzo con diversas texturas y tendencias decorativas «desde un salón de estética industrial con paredes de hormigón o acabados de metal hasta un dormitorio clásico de paredes blancas y cabeceros tapizados», explica Pilar Ridruejo, creadora de La Filomena Mimbre. Porque ya no hablamos solo de las clásicas cestas o las sillas, sino de lámparas, espejos, peanas, muebles y hasta panelados completos para recubrir una pared. Estos elementos, antes considerados rústicos, se integran ahora con piezas contemporáneas.
«Existe un enorme interés hacia los oficios artesanales y la creación de piezas únicas», asegura Mirian Miguel, creativa de PLAF Estudio y docente en ... el Grado de Interiores y Producto en el IED Madrid. «Y el mimbre recoge ese punto nostálgico de la producción lenta, de proximidad y de consumo responsable al que muchos nos gustaría volver». En un mercado saturado de productos estandarizados, la singularidad de un objeto hecho a mano con técnicas ancestrales se ha convertido en sinónimo de lujo.
Así lo descubrieron Anthony Watson –un estilista británico-francés– y su pareja, Benoît Rauzy, en 2016 cuando llegaron a Vallabrègues, un pueblo de la Provenza francesa conocido desde hace centenares de años por su artesanía en torno a la cestería y al trenzado del mimbre. Convencidos del valor de aquel patrimonio artesanal, la pareja decidió establecer su propio taller, el Atelier Vime, para recuperar la tradición y ofrecer una selección de objetos y muebles antiguos de cestería, ratán o cuerda firmados por diseñadores famosos (como Janine Abraham o Audoux-Minet…) y artistas anónimos.
El mimbre se ha utilizado en la fabricación de mobiliario y piezas utilitarias desde hace siglos, pero fue en los años setenta cuando se puso de moda en la decoración de interiores tras la aparición de la famosa Peacock Chair o 'sillón Emmanuelle' en el clásico del cine erótico francés, protagonizado por Sylvia Kristel en 1974. Fabricada en mimbre y ratán, aquella pieza, tradicionalmente utilizada en la decoración exterior, se introdujo en las casas y, con ella, el gusto por el diseño de objetos artesanales. Y, aunque en años posteriores aquella pasión por el mimbre dio un paso atrás, nuevos creadores como el maestro cestero pontevedrés Álvaro Martínez Leiro (Premio Nacional de Artesanía 2023) lo han vuelto a recuperar, fusionando el proceso tradicional con técnicas y diseños contemporáneos.
La creadora de La Filomena Mimbre, Pilar Ridruejo, combina sus cestos llenos de esparto e hinojo seco con muebles rústicos. | Pilar Ridruejo
Piezas de mimbre y ratán clásicas, como el jarrón Medici, los espejos o la lámpara se mezclan con muebles del XVIII y pinturas de los años veinte y treinta. | Joanna Maclennan
Los tonos ocre y tierra de paredes y alfombras ofrecen el telón de fondo para colocar las sillas de ratán y paja originales de los años cincuenta. | Joanna Maclennan
Para un día especial, Pilar Ridruejo propone una mesa decorada con bajoplatos y campanas de mimbre. El plato es del ceramista Nicola Fasano. | Pilar Ridruejo
La luz de la Provenza se asoma por los amplios ventanales de la cocina, iluminada de noche por la lámpara Gabriel, de mimbre y ratán natural. | Anthony Watson
Utilizadas de forma tradicional en el exterior, las piezas de cestería o ratán entran de lleno en las casas, como en este espacio de Atelier Vime.
La Filomena mimbre en Instagram: LaFilomena_mimbre
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