Día Mundial Sin Tabaco

¡Nos comemos las colillas!

Tirar una colilla al suelo puede parecer un gesto inocuo. Entre todos los fumadores del mundo se repite cada año 4,5 billones de veces. Y es muy peligroso. Los residuos del tabaco son altamente contaminantes y acaban en los ríos, el mar e, incluso, en nuestros estómagos.

Por Manuela Giménez

Martes, 31 de mayo 2022, 15:49

Cada año, la industria tabacalera cuesta al mundo más de 8 millones de vidas humanas. Unos 4,5 billones de colillas acaban cada año en cunetas, aceras, parques o playas, según la Organización Mundial de la Salud. El problema es grave porque los filtros de los cigarrillos son de acetato de celulosa. Las colillas son muy lentas en degradarse y, cuando por fin lo hacen, liberan cientos de sustancias tóxicas; entre ellas, nicotina, arsénico, formaldehído y metales pesados. Las colillas tiradas al suelo suelen acabar en los ríos, mares y océanos. Como sucede con los microplásticos, las ingerirán peces y aves y -a través de la cadena alimentaria- terminarán en nuestros estómagos.

Tirarlas al suelo en Madrid y Lisboa se multa hasta con 250 euros, 200 en Bruselas o 100 en Stuttgart

Varias ciudades han puesto en marcha medidas para luchar contra la contaminación por colillas. En España, tirar una colilla por la ventanilla del coche conlleva ... una multa de 200 euros y cuatro puntos del carné de conducir. Si además este lanzamiento provoca un incendio, puede suponer seis años de cárcel para el infractor.

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