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El atleta sale de la cárcel Oscar Pistorius: ¿qué pasó la noche de terror del día de San Valentín en que mató a su novia?

Oscar Pistorius acaba de ser puesto en libertad condicional, diez años después de haber matado a su novia a tiros. Recuperamos el caso del famoso atleta sudafricano que revolucionó el deporte al correr con prótesis. Estas son las claves de uno de los casos más mediáticos de la historia criminal.

Por Carlos Manuel Sánchez

Viernes, 24 de Noviembre 2023, 15:36h

Tiempo de lectura: 9 min

Hay un hecho incontestable. Cuatro disparos acabaron con la vida de Reeva Ateenkamp y fue Oscar Pistorius el que apretó el gatillo. Pero ¿quedó demostrado, sin ningún género de dudas, que aquella madrugada de San Valentín del año 2013 él tenía intención de matar a la modelo, como sostuvo el fiscal? ¿O existe la posibilidad de que la confundiese con un ladrón que habría entrado en su casa de Pretoria, como proclamó la defensa?

En el juicio, Pistorius fue condenado a cinco años de prisión tras ser declarado culpable de homicidio culposo, pero absuelto de asesinato.  La jueza que instruyó el caso vio probado que Pistorius disparó intencionadamente a través de la puerta del baño, aunque sin el propósito de matar a la persona que había tras ella. La sentencia fue tan polémica que el caso fue revisado en varios juicios posteriores, hasta que fue finalmente condenado en 2015 a 13 años y 5 meses de prisión.

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La escena de crimen.Imágenes del baño donde fue asesinada Reeva, enseñadas en el juicio. Quedó demostrado, por el ángulo de los disparos, que Pistorius no llevaba sus prótesis cuando tiroteó a Reeva. Caminaba sobre sus muñones, lo cual lo haría más vulnerable; dato a favor de la defensa, y así lo mostró en el juicio (foto de apertura).

¿Qué argumentos se esgrimieron en uno de los juicios más mediáticos de la historia africana? El fiscal sostuvo que hubo una fuerte discusión de pareja aquella noche. Una vecina declaró que le despertaron las voces de dos personas que discutían. El jaleo duró una hora. Pistorius era celoso y posesivo según una antigua novia. Y un amigo de aquella época dijo que el deportista quiso pegarle porque sospechaba que salía con ella. Sufría ataques de ira y perdía el control. La propia Reeva Steenkamp se quejó en un mensaje de móvil. «Haces todo lo posible para protagonizar broncas delante de todos. A veces, me asustas de cómo me puedes machacar».

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La víctima. Reeva Steenkamp era modelo y, cuando fue asesinada, participaba en un reality de la televisión sudafricana. Tenía 29 años y llevaba un año saliendo con Pistorius.

Por su parte, Oscar Pistorius aseguró que amaba a Reeva Steenkamp y que el 90 por ciento de sus conversaciones telefónicas eran amorosas y normales. Sin embargo, agentes sudafricanos tuvieron que viajar hasta la sede de Apple para abrir su iPhone, porque el atleta dijo haber olvidado la contraseña. La primera persona que llegó al lugar del suceso, un vecino médico al que Pistorius realizó la primera llamada se lo encontró practicándole a Reeva la respiración boca a boca. «Su desesperación parecía sincera». Pistorius lloró en el estrado, pidió perdón a los padres de Reeva, incluso vomitó cuando el forense enseñó fotos del cuerpo tiroteado de su novia. Contó que estaba viviendo un calvario. «Tomo antidepresivos y tranquilizantes desde hace un año. Apenas puedo dormir. Tengo pesadillas, me despierto y todavía puedo oler la sangre».



La acusación aseguró que Pistorius cogió la pistola que guardaba en su dormitorio, fue hacia el baño donde estaba escondida Steenkamp y disparó a través de la puerta sabiendo que era ella. La joven murió casi en el acto, mirando hacia la puerta, encogida y en posición defensiva. Hasta cinco vecinos del complejo oyeron gritar a una mujer y varias detonaciones. «Gritos angustiosos. Pam. Silencio. Pam, pam, pam», fueron las declaraciones de una testigo. ¿Cómo no se dio cuenta Pistorius de que su novia era la que gritaba? El abogado afirmó que en realidad era Pistorius el que gritaba de desesperación cuando vio su trágico error. Y que en situaciones de estrés sus chillidos son muy agudos, tanto que se pueden confundir con los de una mujer.

Pistorius, argumentó la defensa, es celoso y posesivo. «Haces todo lo posible por protagonizar broncas delante de todos. A veces, me asustas», le escribió Reeva en un mensaje

¿Por qué Reeva llevaba dos móviles?

La versión del atleta es que unos ruidos en el interior del apartamento lo despertaron y, creyendo que había irrumpido un intruso y se escondía en el lavabo, buscó su arma y sin encender las luces ni preguntar en voz alta disparó, creyendo que Steenkamp seguía durmiendo en la cama. Pero, al buscar la pistola en la mesilla de noche, ¿cómo no se dio cuenta Pistorius de que su novia no estaba acostada? Él dice que porque había ido primero a cerrar la puerta del balcón y en ese momento su novia se habría levantado para ir a orinar, y con los nervios no se percató. Pero Steenkamp llevaba ropa de calle y tenía dos móviles con ella. Según el fiscal, la modelo «se encerró allí porque estaba aterrorizada». Que Oscar Pistorius es aficionado a las armas y de gatillo fácil es algo que él mismo reconoce. Varios de sus amigos relataron incidentes en los que disparó. una vez en un restaurante y casi le da a un colega en un pie [el atleta dice que no sabía que el arma estaba cargada y que se le disparó accidentalmente] y otra al salir de una comisaría, enfadado con unos policías. Primero pensó apuntarle a un semáforo, pero luego lo hizo contra el suelo.

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¿Puesta en escena o auténtico remordimiento? Durante el juicio, Pistorius lloró, vomitó y escenificó su arrepentimiento por el crimen cometido. Para algunos, solo era un intento de conmover al público y a la jueza.

¿Por qué entro él en ‘modo de combate’?

La defensa acreditó que Pistorius es un tipo que se alarma con facilidad y ha desmontado la versión inicial de la Fiscalía, que sostenía que el atleta se puso las prótesis antes de disparar, lo que demostraría sangre fría. Las pruebas de balística señalan que lo hizo a la altura de los muñones. «Su discapacidad lo convierte en vulnerable y propenso a los estados de pánico sostiene un perito forense. Se sobresalta con la lavadora y entra en ‘modo de combate'», dijo un testigo. Es hijo de divorciados. Vivía con su madre, que guardaba una pistola bajo la almohada. Sufrió la doble amputación a los once meses y quedó huérfano a los quince años. La defensa se aferra a esa fragilidad sabiendo que pone el dedo en la llaga de un trauma nacional. Porque lo que se dirime es algo más que el destino de un ídolo caído; es todo un país el que se sienta en el banquillo. Han pasado más de veinte años desde el apartheid, ¿pero hasta qué punto ha cambiado Sudáfrica?

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Sus récords. Pistorius cuenta con los récords mundiales en 100, 200 y 400 metros lisos para atletas que han sufrido una doble amputación (las perdió a los once meses por haber nacido sin peronés).​ Para correr utilizaba prótesis construidas en fibra de carbono. Su uso generó protestas, ya que, alegaban otros, le daban una ventaja injusta sobre otros competidores. En 2012 se convirtió en el primer atleta con doble amputación que participó en unos Juegos no ya Paralímpicos, sino Olímpicos.

No hay mejor ejemplo de que las tornas han cambiado que el hecho de que la jueza del caso Pistorius fuese negra, Thokozile Masipa. Hace treinta años eran jueces blancos, todos hombres, los que dictaban sentencia contra los ciudadanos negros. En este caso, fue una magistrada de color la que tuvo en sus manos el destino de un hombre blanco y, además, famoso. Un héroe. Y Sudáfrica honra a sus héroes. «Siempre admiraremos tu talento. ¡La cárcel no es el fin!», se lee en una pintada cerca de los juzgados. Sudáfrica no ha cambiado tanto, responden otros. El principal argumento de Pistorius se basa en el miedo irracional e insuperable a un intruso. Hay una expresión en afrikáans que resume la línea argumental de su defensa. «Die svart gewaar», el ‘peligro negro’, acuñada para describir la sensación de amenaza percibida por la minoría blanca hacia la mayoría negra.

La primera persona que llegó al lugar encontró a Pistorius practicándole a su novia la respiración boca a boca. «Su desesperación parecía sincera»

¿Por qué los negros apoyan a Pistorius?

Ese miedo está tan enraizado en la sociedad que hasta la población negra lo asume. Por eso, según las encuestas, son los negros los más proclives a perdonar a Pistorius. El abogado de Pistorius transformó ese miedo difuso en una baza legal, la legítima defensa putativa. La creencia de que tu vida está en peligro, aunque objetivamente no sea así. Porque Pistorius vivía en una casa con alarma, detectores de movimiento en el jardín, dos pitbulls y una patrulla de seguridad privada las 24 horas. Ahora bien, uno de los guardas, alarmado por los ruidos, llamó a Pistorius por si pasaba algo. ¿Por qué el atleta le dijo que todo estaba bien? Sudáfrica es un país con una gran desigualdad. Los hogares negros tienen seis veces menos ingresos que los blancos. Y es un país violento, sobre todo con las mujeres. Una violación cada cuatro minutos, un homicidio cada ocho horas... Entre el 40 y el 70 por ciento de las mujeres asesinadas lo fueron a manos de sus parejas. ¿Estamos ante un caso de violencia de género? ¿O ante una secuela del apartheid fosilizada en el inconsciente colectivo?

Crónica del crimen

Una noche de pesadilla

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Cuatro tiros

El 14 de febrero de 2013, Reeva Steenkamp, de 29 años, estaba de pie tras la puerta del baño cuando el atleta disparó la primera bala, que le alcanzó en la cadera provocando su caída. La segunda bala no le alcanzó. Impactó contra el retrete, y los fragmentos dieron en la espalda de la modelo. Sentada e incapaz de mantenerse en pie, adoptó una posición defensiva, con los brazos frente al pecho y las manos en la cabeza. La tercera bala atravesó su brazo derecho. El último de los cuatro disparos pasó a través de la mano izquierda antes de impactar en su cabeza. Según Pistorius, sale a la terraza a retirar un ventilador. 2. Escucha un ruido y se dirige al baño. 3. Dispara a través de la puerta. Detrás está su novia.


La versión de la defensa

Pistorius oyó ruidos, creyó que era un intruso y sintió pánico. Cogió su pistola de la mesita de noche, fue hacia el baño y disparó a través de la puerta. Sin preguntar. No se había puesto las prótesis y se sentía vulnerable. Cuando intuyó su error, rompió la puerta del baño con un bate de críquet y vio a su novia. Conmocionado, intentó reanimarla.


La versión de la acusación

Varios vecinos oyeron una discusión, luego gritos de mujer y, después, disparos. Cuando Pistorius cogió la pistola, ¿no vio que su novia no estaba en la cama? ¿Por qué le dijo al vigilante que llamó, alertado por los ruidos, que todo estaba bien? ¿Por qué disparó sin mediar palabra? Según la acusación, porque su intención era matar a Reeva tras una pelea de pareja.


A vueltas con las prótesis

Quedó demostrado, por el ángulo de los disparos, que Pistorius no llevaba las prótesis cuando tiroteó a Reeva. Caminaba sobre sus muñones, lo cual lo haría más vulnerable; dato a favor de la defensa. Pero las llevaba cuando llegó la Policía. Él dice que se las puso tras disparar y antes de tirar abajo la puerta del baño con ayuda de un bate de críquet, cuando ya intuye que a quien ha disparado es a Reeva. Pero las pruebas periciales indican que cuando derribó la puerta no las llevaba puestas, lo que contradice su versión. Mentira a favor de la Fiscalía. Se las puso después para bajar a Reeva por la escalera hacia el vestíbulo, donde lo encontró la Policía.


Los fallos en la instrucción

Vineshkumar Moonoo, de 53 años, está considerado uno de los mejores policías de Sudáfrica. Le fue asignado el caso por las reiteradas pifias de su antecesor, Hilton Botha, que fue apartado al reabrirse una investigación contra él por disparar contra un minibús con siete personas dentro durante una persecución en 2011. Botha cometió errores garrafales, que pueden ser claves en el juicio. El más grave fue contaminar la escena del crimen al caminar sin los protectores de los zapatos.


La jueza de prestigio

Thokozile Masipa, la jueza negra que sentenció a Pistorius en 2014, tiene fama de amable y dialogante. Creció en Soweto y es la segunda mujer en la historia de Sudáfrica que logra ser jueza; antes fue periodista y tuvo que superar una doble discriminación: por ser negra y mujer. Está muy sensibilizada contra la violencia de género, pero para muchos, su veredicto, una condena de solo cinco años (aunque luego la pena se revisó), fue muy leve.


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