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Horror: mi hijo quiere un móvil Guía para darle a un niño su primer teléfono inteligente

Los padres españoles reconocen que regalan el primer móvil a sus hijos a los diez años, pero que la edad adecuada son los trece. Los niños están recibiendo teléfonos cada vez más pronto, por eso es preferible estar preparados para cuando llegue el momento y conocer algunas claves: desde los primeros pasos hasta la conversación sobre el acoso en redes.  

Por Raquel Peláez

Jueves, 10 de Noviembre 2022, 12:58h

Tiempo de lectura: 7 min

Mamá, papá, ¿cuándo voy a tener móvil? Es que en mi clase ya lo tienen todos». Y en ese momento, tienes dos opciones: tirar de frase incontestable tipo «y si tus amigos se tiran por un puente, ¿tú también te tiras?»; o informarte y analizar los datos porque, según el Instituto Nacional de Estadística, el 66 por ciento de la población de entre 10 y 15 años ya dispone de smartphone. Un tándem, el de niños y móviles, que da para mucha preocupación ya que los padres españoles reconocen que regalan el primer teléfono a sus hijos a los 10 años, cuando ellos mismos estiman que la edad adecuada estaría en los 13. Además, el 41 por ciento admite no tener control parental para aprobar y ver los contenidos que consumen sus hijos en Internet, según un informe de la plataforma 'Educar es Todo' y la marca Totto.

Y una vez expuestas las cifras, si decides elegir la segunda opción (aunque todos sepamos que encajar una frase de madre siempre da muchísima satisfacción), aquí tienes una guía para intentar acertar. Porque entregarles un teléfono en 'ciberlibertad' y luego intentar enseñarles a usarlo no funciona. Evitemos batallas innecesarias. La edad adecuada, los pasos previos, las conversaciones sobre redes sociales e intimidación, los controles parentales… Todo cuenta.

Antes de empezar

«Ser padres en la era digital es una montaña rusa en la que uno tiene la sensación de que lo va a hacer mal, haga lo que haga, pero hay que ser positivos —asegura la experta en educación digital María Zabala—. En función de la edad y personalidad, tendremos que ir abriendo el camino en el que el uso de las pantallas sea gradual, intencionado, seleccionado, acompañado e informado. Para eso tenemos que reducir el miedo a los peligros y también dejar de pensar que cualquier entorno digital es adecuado para niños». Por todas estas razones, antes de empezar nuestra guía, debemos ser conscientes de que hay que tener conversaciones abiertas y continuas con los niños.

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Un espejo en el que mirarse. Igual que acostumbramos a nuestros hijos a comer sano desde que son pequeños, con la tecnología sucede lo mismo: si esperamos a la adolescencia para instaurar una conciencia de uso, estaremos llegando tarde, advierten los expertos. Y hay que predicar con el ejemplo... |FOTO: GETTY IMAGES

Sus necesidades, intereses y problemas van a evolucionar a medida que crecen y es fundamental estar abiertos a replantearnos nuestras propias normas y permitir más flexibilidad a medida que pase el tiempo. En su libro Ser padres en la era digital, Zabala explica que, igual que acostumbramos a nuestros hijos a comer sano desde que son pequeños y a que eso tiene que ser lo cotidiano, con la tecnología sucede lo mismo: si esperamos a la adolescencia para instaurar una conciencia de uso, estaremos llegando tarde. Eso no significa ni barra libre de wi-fi, ni pantallas a doquier. Comenzamos.

¿A qué edad debe tener un niño su primer teléfono?

Según la mayoría de los expertos, entre los 10 y los 14 años, aunque hay razones válidas para darle un teléfono antes, por ejemplo si los niños viajan solos o si alternan entre la casa de los padres separados. También podría retrasarse el momento si no son lo suficientemente maduros o si han mostrado problemas previos con el uso excesivo de la tecnología. No existe una edad mágica, pero esperar no necesariamente retrasa la exposición de tu hijo a Internet y las redes sociales.

No siempre es bueno retrasar el móvil. Algunos expertos creen que es mejor comenzar entre los 10 y los 12 años, cuando los niños son más receptivos a que un adulto controle su uso y les enseñe

«Los niños se intercambian mensajes con otros a través de las tablets o se entretienen en videojuegos on-line en los que pueden conectar con desconocidos», asegura Zabala. «No hace falta que tengan un móvil para meterse en dificultades». Según Catherine Pearlman, trabajadora social clínica licenciada y autora de la guía para niños First Phone, se podría comenzar entre los 10 y los 12 años, cuando los niños suelen ser más receptivos a que un adulto controle su uso y les enseñe.

¿Qué debes hacer antes de darle un teléfono a tu hijo?

Elige un dispositivo: las opciones van desde teléfonos específicos para niños hasta smartphones que superan los 1000 euros. Por eso lo primero que hay que plantearse es que, si nuestro hijo de 10 años necesita un móvil para llamar a casa, igual no es necesario que sea el último lanzamiento del mercado. Por otro lado, darle a un estudiante más mayor un artilugio diseñado para un niño pequeño podría avergonzarlo o dificultar su utilización. También es importante pensar que comprar un teléfono del mismo entorno que el tuyo podría hacerte más fácil la configuración y vinculación a cuentas. En los dispositivos Apple, se puede utilizar la opción de 'Configuración. ID de Apple. En familia'. En teléfonos Android, puedes utilizar la aplicación Family Link, de Google.

El control parental es imprescindible, pero no debe ser la base de la estrategia de control tecnológico. «No existe una aplicación para criar a tus hijos por ti», dice la experta

Decide las aplicaciones de inicio: sobre todo si tu hijo o tu hija tienen menos de 13 años, porque lo normal es que no tuvieran acceso al conjunto completo de redes sociales. De hecho, hay muchas aplicaciones y servicios que legalmente no deben usar. Un buen kit para empezar podría incluir apps predeterminadas para mensajes de texto y llamadas telefónicas, correo electrónico y un calendario. Se pueden incluir un par de juegos y alguna aplicación escolar o educativa. Lo lógico es comenzar con lo básico y, a medida que aprenden a conectarse on-line por su cuenta, se le pueden ampliar las opciones. Establece las reglas básicas. Se trata de hablar sobre el comportamiento que esperamos de ellos: lo que no está permitido, los horarios y lugares apropiados para usar los teléfonos y las consecuencias de romper el acuerdo.

¿Cómo se configuran los controles parentales para un teléfono?

Nos referimos al concepto de englobar todas las herramientas que permiten a los padres monitorizar o limitar el uso que sus hijos hacen de los dispositivos. María Zabala recomienda «que seas tú quien autorice descargar las apps, al menos hasta que llegue la adolescencia. Por eso, tenemos que configurar los dispositivos para que pidan contraseñas antes de esas descargas y evitar que los niños conozcan las claves». La experta también propone «revisar los permisos que nos piden las aplicaciones para descargarlas antes de instalarlas, porque a veces incluyen acceso a las fotos o la geolocalización». También se puede activar el dispositivo para que no funcione Internet por la noche o que haya una gestión de tiempo. Eso sí, hay que tener en cuenta que el control parental no debe ser la base de la estrategia de control tecnológico. «No existe una aplicación para criar a tus hijos por ti», dice Devorah Heitner, autora del libro Screenwise: Helping Kids Thrive (and Survive) in Their Digital World. «Es realmente tentador, pero el problema con estas aplicaciones es que consiguen que los niños se concentren en intentar sortearlas». Recuerda: siempre conversar.

Acepta que evitar el contenido sexual 'on-line' es casi imposible: si no lo ven en su propio teléfono, es posible que lo encuentren en otro. «Las charlas con nuestros hijos tendrán que ser sobre el respeto a sí mismos y a los demás»

Un buen acuerdo puede empezar por crear tiempos y zonas sin pantallas. Por ejemplo, nada de dispositivos en las comidas o durante una hora antes de acostarse y nada de pantallitas para aventuras al aire libre o visitas familiares durante el fin de semana. Los informes de tiempo de pantalla pueden ser una excelente manera de conocer el resumen de lo que tus hijos están haciendo on-line. Úsalo para iniciar conversaciones. Si ves que han estado en una aplicación de redes sociales más de lo previsto y recomendable, habla con ellos sobre lo que están haciendo con ese tiempo.

¿Qué le puedes decir a un niño antes de darle un teléfono?

Podemos empezar por el concepto básico de mantener la privacidad y no dar datos personales si están conectados on-line. Google tiene un recurso para familias llamado Be Internet Awesome, que está dirigido a los usuarios más jóvenes. Para los más mayores, que ya tienen acceso a redes sociales, será fundamental hablar sobre la diferencia entre lo que la gente sube a redes y la realidad. Vamos, del postureo. También sobre la responsabilidad que conlleva compartir fotos o videos on-line. Las mayores preocupaciones de los padres suelen ser la pornografía, el sexting y los acosadores. Primero, acepta que evitar el contenido sexual on-line podría ser casi imposible: si no lo ven en su propio teléfono, es posible que lo encuentren en otro lugar. «Las charlas con nuestros hijos tendrán que ser sobre el respeto a sí mismos y a los demás, la necesidad o no de exponerse, responsabilidad en la difusión de contenidos, riesgos y formas de afrontarlos, intimidad y sentimientos, aprender a protegerse o saber a quién recurrir», concluye la experta digital María Zabala. «Podemos abrir el diálogo cuando nuestros hijos pregunten directamente o cuando se hayan topado con sexo en Internet y lo comenten, e incluso podemos charlar cuando una noticia de actualidad sirva como excusa para sacar el tema, desde la calma».