En el movimiento surrealista, las mujeres fueron transgresoras, desinhibidas y rebeldes. No solo posaron desnudas para el pincel de sus amantes, también muchas desnudaron su mente y su alma en obras bellísimas, camuflándose bajo seudónimos. Varias exposiciones sobre una de ellas, Leonora Carrington, las han vuelto a poner de actualidad.
Miércoles, 21 de Septiembre 2022
Tiempo de lectura: 4 min
Almorzaban en París Dora Maar, Pablo Picasso y una jovencísima Meret Oppenheim, que iba envuelta en un abrigo de pieles. «Cualquier cosa se puede cubrir de piel», dijo Picasso. «¿Incluso esta taza y este plato? Así no se me enfriaría el café», comentó Meret. De ahí partió una de las obras surrealistas más conocidas: Meret Oppenheim forró de piel una taza de café con su platito y su cuchara.
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