Harvard es la mejor universidad del mundo. Prueba de su excelencia son los 161 premios Nobel que han salido de sus aulas. El intento de Washington de sojuzgarla no es improvisado, pero esta institución, más antigua que los propios Estados Unidos, tiene varios ases en la manga para resistir.
Harvard le ha plantado cara a Donald Trump. Las hostilidades abiertas entre la Casa Blanca y los históricos edificios de ladrillo rojo a orillas del río Charles, en Cambridge (Massachusetts), suponen una confrontación sin precedentes. La universidad más prestigiosa del mundo ha sacrificado 3300 millones de dólares en fondos federales antes que ceder a las imposiciones del Gobierno, que incluyen auditorías de programas y departamentos, modificaciones en la contratación y eliminación de programas de diversidad. Harvard, que presume del lema «Veritas» ('Verdad') en su escudo, ha trazado una línea simbólica: la defensa de la integridad intelectual en estos tiempos en los que la verdad parece importar cada vez menos.
¿Puede ganar Harvard? Es la mejor universidad del mundo. Lo dicen los baremos desde 2003, cuando el Academic Ranking of World Universities (ARWU) comenzó ... a publicar sus evaluaciones. Prueba de su excelencia es su impresionante producción de Premios Nobel: 161 laureados, superando por 36 galardonados a Cambridge (Reino Unido), su competidor más cercano.
Harvard existe desde 1636, precediendo por 140 años a la fundación de los propios Estados Unidos. Se llamó New College, pero cambió su nombre en honor de John Harvard, un joven clérigo que donó su biblioteca y la mitad de su patrimonio a la incipiente institución. Lo que comenzó como un pequeño claustro puritano se ha transformado en un ecosistema académico que atrae a los mejores talentos de todo el planeta.
El germen de su supremacía fue la transformación educativa que sufrió a finales del siglo XIX. Entre 1869 y 1909, bajo la presidencia de Charles William Eliot, la universidad experimentó una revolución en sus métodos. Eliot introdujo el «principio electivo» en el currículo, que permitía a los estudiantes seleccionar sus propios cursos según sus intereses y talentos; abolió la obligatoriedad de asistir a la capilla y estableció un comité que integraba a toda la comunidad universitaria. Este modelo, que copiaron otros centros, contribuyó a convertir Estados Unidos en el faro intelectual del mundo.
El prestigio académico de Harvard se sustenta en cifras y hechos incuestionables: una red de bibliotecas con más de 20 millones de volúmenes (la mayor colección académica de Estados Unidos); puntuaciones perfectas en reputación en Medicina, Derecho y Economía; y una ratio profesor-estudiante envidiable, que garantiza atención personalizada en sus 3700 cursos distribuidos en 50 áreas de conocimiento. La sinergia con empresas y fondos de inversión también es excepcional.
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En Harvard se están realizando investigaciones críticas que salvarán vidas.
→ ONCOLOGÍA
Identificación del gen del cáncer de colon hereditario
Investigadores del Instituto Dana-Farber de Harvard han identificado el gen responsable de una forma hereditaria de cáncer de colon. Este descubrimiento permite desarrollar pruebas de detección temprana con una precisión sin precedentes.
→ MEDICINA
Descubrimiento de la causa de la esclerosis múltiple
Alberto Ascherio demostró que el virus de Epstein-Barr es la causa principal de la esclerosis múltiple, una enfermedad que afecta a 2,9 millones de personas en todo el mundo. Este hallazgo, fruto de 25 años de investigación, está impulsando el desarrollo de vacunas y tratamientos.
Mejores 'tijeras genéticas'
David Liu ha desarrollado dos tecnologías que mejoran las 'tijeras genéticas': la edición de base, un lápiz molecular que cambia una letra de ADN por otra, y la edición de calidad, capaz de sustituir secuencias completas. Corrigen mutaciones sin causar los daños de otras técnicas basadas en CRISPR. Hay 15 ensayos clínicos en curso.
→ ENDOCRINOLOGÍA
Tratamientos contra la diabetes y la obesidad
Joel Habener, de Harvard Medical School, lideró investigaciones pioneras sobre la hormona GLP-1 —que regula el azúcar en sangre y el apetito—, las cuales han conducido al desarrollo de los medicamentos, como Ozempic, que están revolucionando el tratamiento de la diabetes y la obesidad.
→ BIOLOGÍA
Rejuvenecimiento celular mediante métodos químicos
Científicos de Harvard Medical School han logrado el primer método químico para reprogramar células envejecidas a un estado más joven. Este descubrimiento, que permite revertir el envejecimiento celular en menos de una semana, ya está dando resultados prometedores en ensayos con animales en nervio óptico, cerebro, riñón y músculo.
Pero el poder oculto de Harvard reside en sus intangibles. La universidad ha producido ocho presidentes estadounidenses, desde Franklin D. Roosevelt hasta George W. Bush y Barack Obama. Sus fraternidades y sociedades secretas tejen una red de conexiones que une a los vástagos de las dinastías más poderosas de América. Forbes sitúa Harvard como la universidad con más egresados multimillonarios.
Además, Harvard atrae a los estudiantes más brillantes del planeta. Una comisión formada por 40 personas evalúa 200 variables para puntuar a cada alumno.
En Harvard, donde la matrícula anual ronda los 80.000 dólares, el acceso sería imposible para la mayoría si no fuera por su programa de becas: la universidad ofrece educación gratuita para estudiantes de familias con ingresos inferiores a 100.000 dólares. Esto permite que el alumnado sea diverso, con un 21 por ciento de asiáticos, 12 de hispanos, 11 de afroamericanos y 11 de estudiantes internacionales. Es aquí donde chocan dos visiones antagónicas de América: para Harvard, la diversidad significa la captación de talento global; para Trump, constituye una amenaza directa al «America first».
La percepción trumpiana de Harvard como bastión liberal no es del todo infundada, pero requiere matices. Es cierto que el 55 por ciento de los estudiantes graduados en 2022 estaban registrados como demócratas y que más del 80 por ciento del profesorado se identifica como «liberal», pero también que la universidad ha formado a líderes de todo el espectro político, incluyendo figuras republicanas prominentes como Ted Cruz y Mitt Romney. En la propia administración Trump, una decena de graduados de Harvard ocupan posiciones de alto nivel, desde el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. hasta el fiscal general John Sauer.
El intento de Washington de sojuzgar Harvard no es improvisado, sino que forma parte de una estrategia diseñada por la Fundación Heritage, un think tank conservador. Su Plan 2025 incluye una transformación radical del panorama educativo, mientras que su Proyecto Esther aboga por utilizar tácticas antiterroristas para «perturbar y degradar» el activismo estudiantil bajo el pretexto de combatir el antisemitismo. J. D. Vance, ahora vicepresidente, ya anunciaba este enfrentamiento en 2021 cuando pronunció un discurso titulado «Las universidades son el enemigo». El objetivo final no es destruir Harvard, sino 'republicanizarla'.
El rector Alan M. Garber ha emergido como un héroe inesperado. Este médico y economista de perfil técnico, que asumió la presidencia en agosto de 2024 tras la salida de Claudine Gay por acusaciones de plagio, rechazó de plano las exigencias presidenciales. «La universidad no renunciará a su independencia», declaró. Su postura ha recibido el respaldo del expresidente Obama y de universidades como Princeton, Stanford y Yale.
De momento, Harvard puede sostener el pulso gracias a su músculo financiero. Con un fondo de dotación que supera los 53.000 millones de dólares –más que el PIB de muchos países– puede permitirse el lujo de esperar a ver si Trump mantiene el órdago. Este vasto patrimonio académico, el mayor del mundo, está estructurado como un instrumento financiero sofisticado compuesto por miles de fondos individuales invertidos estratégicamente para generar rendimientos a perpetuidad. Harvard limita sus gastos anuales al 5 por ciento del valor total del fondo, lo que le proporciona unos 2650 millones de dólares cada año. Esto supone algo más de la mitad de su presupuesto anual. Como señala el profesor de Finanzas Thomas Wilson: «La congelación de fondos federales es un golpe, pero no una sentencia de muerte».
Por su parte, Trump ha elevado la apuesta y amenaza con retirar exenciones fiscales clave. El impacto de los recortes ya se deja sentir donde más duele: en el ámbito médico. La Escuela de Salud Pública de Harvard, donde el 46 por ciento del presupuesto proviene de financiación federal, se enfrenta a recortes que podrían paralizar investigaciones críticas en tuberculosis, alzhéimer y cáncer, y que ya ha provocado el despido provisional de unos 240 investigadores.
Trump devoró a la Universidad de Columbia (Nueva York), pero Harvard se le ha atragantado. El precedente demuestra que el apaciguamiento no funciona. En marzo, tras las polémicas manifestaciones propalestinas, Columbia accedió a las exigencias de Trump esperando recuperar 400 millones en subvenciones federales. Acató las directrices de Washington, desmanteló campamentos de protesta y permitió la detención de estudiantes. El resultado: no recuperó los fondos y ahora se enfrenta a un decreto que otorgaría a un juez federal supervisión permanente sobre sus políticas universitarias.
Siguiendo la estela de Harvard, los rectores de otras cien universidades han denunciado las coacciones de Trump. Y se ha filtrado, por ejemplo, una lista de 199 palabras marcadas como «sospechosas» por el Gobierno; entre ellas, 'negro', 'diverso', 'gay' y 'mujer'. Y que los científicos que aspiren a recibir subvenciones oficiales deberán evitar estos términos.
Harvard ha forjado a líderes en todos los ámbitos. Por sus aulas han pasado ocho presidentes estadounidenses, como John F. Kennedy, Franklin y Theodore Roosevelt, Barack Obama y George W. Bush. El impacto en el mundo empresarial también es impresionante, incluso entre quienes no completaron sus estudios, como Mark Zuckerberg (Meta) y Bill Gates (Microsoft). Incluso el rey Felipe VI hizo allí un máster siendo príncipe.
Presidente de Estados Unidos de 1961 a 1963, cuando fue asesinado.
Poeta y dramaturgo. Premio Nobel de Literatura en 1948.
La actriz de Cisne negro y Star wars estudió Psicología en Harvard entre 1999 y 2003.
Facebook nació en las residencias de estudiantes de Harvard, donde el CEO de Meta estudió.
El creador de Microsoft llegó a Harvard en 1973 para estudiar Matemáticas y Computación.
El vicepresi-dente de EE.UU. estudió, primero, Literatura en Harvard; quería ser escritor.
El actor comenzó sus estudios en Harvard, pero no terminó; apostó por trabajar en el cine.
El presidente Franklin D. Roosevelt es uno de los graduados —en Derecho— más valorados.
El presidente Bush se licenció en Administración y Dirección de Empresas.
El diplomático fue excelente en términos académicos. Se graduó summa cum laude.
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