'Grease', los secretos de un rodaje que marcó una época
John Travolta y Olivia Newton-John

'Grease', los secretos de un rodaje que marcó una época

Nadie daba un duro por ella, pero desde su estreno, en 1978, ‘Grease’ es una de las películas más exitosas de la historia. Tanto que siguen adaptándola para captar a las nuevas generaciones. Os  contamos los secretos de un rodaje que marcó una época.

Por Judy Clarke

Jueves, 23 de junio 2022, 14:09

El presidente de Paramount, Barry Diller, aceptó rodar Grease, pero despreciaba el proyecto. Unos protagonistas desconocidos, un reparto añejo, una coreografía improvisada y un promotor, Allan Carr, que le caía francamente mal. Además, no habían conseguido fichar para el papel protagonista a Henry Winkler, que triunfaba entonces con la serie de televisión Happy days. A cambio, Carr y su coproductor, Robert Stigwood, le habían propuesto a un chico de 22 años que apenas había hecho un par de filmes en televisión y que tenía que rodar antes otra película para la que ya se había comprometido, Fiebre del sábado noche. un tal John Travolta. Diller les asignó un presupuesto pequeño, 6 millones de dólares, y 2 meses para rodarla. Se estrenó el 16 de junio de 1978 y desde ese mismo día se convirtió en fenómeno internacional. Grease recaudó 9,3 millones ese fin de semana y 160 millones ese año. La banda sonora colocó 4 singles en el top 10 y vendió 13 millones de copias en un año. Todavía está entre las 10 bandas sonoras más vendidas de la historia.

  1. Carr, el productor excesivo

Grease no existiría si no fuese por Allan Carr. Productor y cazatalentos, trabajaba para Paramount Pictures cuando en 1972 vio en un modesto teatro de ... Nueva York un musical cuyo potencial solo él atisbó. Grease era la idea de un publicista, Jim Jacobs, y un profesor de arte de instituto, Warren Casey, nostálgicos de la música de los cincuenta y de la brillantina. Les compró los derechos por 200.000 dólares. Carr era un personaje excesivo en todas sus variantes. Nacido en una familia judía acomodada de Chicago, empezó como organizador de elegantes eventos y acabó organizando en su casa algunas de las fiestas más salvajes de Hollywood. Pero tenía olfato para el talento. A Olivia Newton-John la descubrió en una cena en casa de una amiga. Lo tuvo claro en cuanto la vio. Ella no tanto. Quería ser cantante y tenía miedo de que participar en una mala película perjudicara su carrera.

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