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Daniel Méndez
Domingo, 28 de diciembre 2025, 15:33
La caridad es una virtud santa y excelente, pero desde el punto de vista social sus resultados son incompletos», escribía el humanista Francesc Moragas hace ... más de un siglo. «Aboguemos por la caridad, pero no olvidemos la previsión», subrayaba. La frase se ha convertido en el hilo que cose toda la historia de la Fundación «la Caixa».
Nacido en 1868, Moragas fue un abogado, un pionero y un hombre de acción que en 1904 creó la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros, «la Caixa», con un objetivo de peso: estimular el ahorro, dignificar la vejez, erradicar la enfermedad y ofrecer un futuro mejor a las clases trabajadoras y a los más necesitados. «Soy el hombre más ambicioso del mundo: no teniendo necesidades, he hecho mías todas las de los demás», dejó escrito. Y definió un estilo de liderazgo que aún se cita dentro de la casa: «El trabajo en la cabeza, la gente en el corazón». De esa mezcla de cálculo y empatía surgieron las primeras iniciativas de una Obra Social adelantada a su tiempo: el Instituto de la Mujer que Trabaja, clínicas, hogares para mujeres y niños enfermos, centros para personas mayores…
Más de cien años después, ese empeño inicial, que nació con la inversión de 87.590 pesetas, el equivalente a 526 euros, se ha convertido en una de las fundaciones más relevantes del mundo. En palabras de Isidro Fainé, actual presidente de la Fundación «la Caixa», lo ha hecho «conservando su esencia, sus valores, su cultura organizativa y, por supuesto, su compromiso con la sociedad, con sus personas, con su cultura, con su educación y con su ciencia». Hoy, la fundación funciona con vida propia: es una entidad plenamente autónoma, separada de la actividad bancaria de CaixaBank, aunque colabora con el grupo a través de CriteriaCaixa para financiar y hacer crecer su obra social.
«La Fundación siempre ha sido una entidad independiente y se ha posicionado del mismo modo: manteniéndose fiel a sus principios y a su vocación de servicio a la sociedad y a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. El nuevo Plan Estratégico bebe de esta misma esencia y la adecua a los retos y necesidades de nuestro tiempo», subraya Fainé. Ese equilibrio entre continuidad y cambio se condensa en el Plan Estratégico 2025-2030, presentado bajo el lema «Creer para transformar»: más de 4000 millones de euros de inversión prevista, un presupuesto que alcanzará los 800 millones anuales en 2030, y que en 2025 ya es de 655 millones, el más grande de su historia. La mayor parte se concentra en el ámbito social; investigación, becas y cultura se reparten el resto.
España sigue entre los países con mayores niveles de pobreza y exclusión de la UE, con 12,5 millones de personas en riesgo y una pobreza infantil que encabeza las estadísticas europeas. Tres de cada diez personas que viven en hogares con menores están en riesgo de pobreza, con especial impacto en familias monoparentales y numerosas. Ante ese dramático paisaje, el trabajo de la Fundación se articula en tres grandes ejes –social, investigación y becas, cultura– y explora nuevas líneas como la sostenibilidad ambiental, la salud mental o la longevidad, pero el corazón late con especial fuerza en los programas que acompañan a las personas más vulnerables a lo largo de su vida.
La acción transformadora de la Fundación empieza desde la niñez. CaixaProinfancia, en marcha desde 2007, ya ha acompañado a cerca de 400.000 niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en todas las provincias españolas y en Portugal, combinando refuerzo educativo, apoyo psicológico, acompañamiento familiar y ocio saludable para intentar interrumpir el ciclo de pobreza heredada. La inserción sociolaboral se canaliza a través de Incorpora, una red de casi 100.000 empresas en España y Portugal que ha facilitado alrededor de 450.000 contratos, atendiendo a parados de larga duración, jóvenes sin cualificación, mujeres que han sufrido violencia machista, personas con discapacidad, migrantes o personas sin hogar, y ofreciendo también vías de autoocupación y, a través de Reincorpora, itinerarios para quienes salen de prisión.
En el ámbito sanitario, el Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas lleva la idea de dignidad al final de la vida con más de 320 profesionales y 173 hospitales; en paralelo, el Programa de Personas Mayores, el más veterano, impulsa un envejecimiento activo y combate la soledad no deseada.
Todo esto conforma un impresionante trabajo de impacto social que desde 1999 ha llegado a más de diez millones de personas vulnerables. La acción tiene eco también hacia fuera, con programas de cooperación en África, Asia y América Latina, y se apoya en la educación y las becas para que el talento no se frene por la renta familiar. Y para que la ciencia y la cultura sean grandes motores de transformación, el Plan 2025-2030 prevé culminar el CaixaResearch Institute, un centro puntero en inmunología, y abrir nuevos CaixaForum.
Si algo une todas estas capas de lucha contra la desigualdad y el desamparo es el hilo que ya marcó Moragas. Fainé lo recordaba en una conferencia dedicada al fundador con motivo del 150 aniversario de su nacimiento: «La figura de Francesc Moragas ha sido capital tanto para «la Caixa» como para el país. Fue un hombre de acción, pero también, y sobre todo, de fuertes convicciones. Se movía sin hacer ruido y con prudencia, pero era atrevido en los proyectos y en el saber hacer, pues sus ideas se plasmaban en hechos concretos». La lógica de fondo sigue siendo la misma hoy: entender la pobreza como una trama de desigualdades educativas, laborales y sociales, y responder con una combinación de previsión, acompañamiento y oportunidades reales.
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