Aunque siempre encontró la moda mortalmente aburrida, revolucionó la fotografía de alta costura al introducirla, por primera vez, en espacios cotidianos. Ahora, dos exposiciones –una en Londres y otra en París– recogen los mejores trabajos de este fotógrafo que cambió para siempre las revistas de moda.
Por Raquel Peláez
Jueves, 2 de junio 2022, 13:02
Horvat cambió las reglas de un mundo en el que las modelos profesionales acostumbraban a posar en estudios ataviadas con pelucas, pestañas postizas y kilos ... de accesorios. Su cámara libera a la fotografía de moda de su rigidez, situando a las mujeres entre la multitud, como en esta imagen donde Anna Karina, diva y gran musa de Jean-Luc Godard, posa en el mercado de Les Halles (París) en 1959.
En su primer viaje a París en 1950, el genio de origen italiano conoció a Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, los dos célebres fotógrafos que más influirían en definir su estilo natural y desenfadado. En esta imagen de 1961, una mujer vestida de novia cogiendo el autobús posa para la revista British Vogue.
Sin miradas seductoras, sin labios entreabiertos, sin posturas imposibles... La cámara de 35 milímetros de Horvat, heredada de su época como fotorreportero, buscaba mujeres más naturales. «La belleza de la imagen no es ella, sino todo lo que ocurre alrededor», explica su hija Fiammetta con motivo de la exposición de Photo London.
Para Horvat, una gran foto era aquella que nunca podría volver a suceder tal como se tomó. «Son pequeños milagros. Como mucho habré tomado cuarenta buenas fotos de moda en mi vida –aseguró en una entrevista–. Durante un tiempo, casi me avergonzaba de ser fotógrafo de moda».
«Siempre está buscando lo inusual e inesperado», comenta su hija Fiammetta. E incluso lo cómico, podríamos añadir. Como en esta imagen de 1955 en el londinense barrio de South Kensington donde una modelo (su mujer, Mate Lorenzetti) parece tener la fuerza suficiente para levantar un Jaguar mientras se sostiene sobre una sola pierna.
Ella mira al espectador mientras ellos parecen más ocupados en comprobar quién gana en una carrera de caballos que se sitúa fuera de cámara. Givenchy hat (París, 1958), la imagen más icónica de Frank Horvat, redefinió el papel de la mujer moderna y revolucionó para siempre las fotografías de moda.
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Frank Horvat
Consiguió su primera cámara, una Retinamat de 35 milímetros, intercambiando sellos cuando era adolescente. Había nacido en 1928 en Abbazia, una ciudad italiana que ahora es parte de Croacia, pero su familia tuvo que huir del fascismo y en 1939 se trasladó con su madre a Suiza. Desde entonces, Frank Horvat se mantuvo activo en la fotografía durante toda su vida, combinando estilos y técnicas que aunaban la belleza de la moda con el lenguaje realista y a veces sórdido del fotoperiodismo. Su pasión pasó del blanco y negro de los años cincuenta al color de los ochenta y de ahí a la fotografía digital y los experimentos con Photoshop. Nunca dejó la cámara. Murió en 2020 a la edad de 92 años. Aquí, con su hija, Fiammetta.
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