El tacto, el sentido ninguneado

Tócame otra vez, el poder de las caricias en nuestra salud

Vivimos en una sociedad dominada por lo audiovisual. Hemos perdido espontaneidad con el tacto. Nos tocamos menos, aunque lo necesitamos. Proliferan los talleres, las sesiones de abrazoterapia, se llenan las consultas de los masajistas y hay incluso ¡terapeutas de contacto físico! Exploramos las verdades de un sentido ninguneado, pero muy poderoso.

Por María Corisco

Miércoles, 16 de agosto 2023, 13:00

En el siglo XIII, el emperador Federico Hohenstaufen decidió averiguar qué lengua usarían los niños que nunca hubiesen oído hablar a nadie. Encomendó un grupo de recién nacidos a unas nodrizas: debían alimentarlos, pero sin hablarles ni tocarlos.

El tacto es el primer sentido en desarrollarse y el último en dejar de funcionar. La piel tiene millones de sensores

Pocos años después, todos los niños del experimento habían muerto. Es difícil aventurar qué habría revelado la autopsia de estos infelices. No sabemos qué causa ... de muerte habrían hallado los forenses en sus cuerpos, pero antropólogos e investigadores del comportamiento lo tienen claro: esos niños murieron de hambre. De ‘hambre de piel’. Es el concepto que, desde hace varias décadas, se viene manejando en el ámbito académico para describir nuestra necesidad de apego y de contacto físico.

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