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Desearás ir a la cárcel: el morbo de los penales reconvertidos en hoteles

Una copa en el calabozo

Desearás ir a la cárcel: el morbo de los penales reconvertidos en hoteles

Tomar un Bloody Mary en el calabozo por donde pasó Oscar Wilde o dormir donde lo hizo Malcolm X es hoy posible. Aunque hay quien cuestiona que sea de buen gusto, los penales reconvertidos en hoteles están de moda. ¿Quién dijo morbo?

Viernes, 14 de Junio 2024, 13:55h

Tiempo de lectura: 3 min

Las cárceles despiertan cierta fascinación morbosa. Nos enganchamos a series como Orange is the new black o Vis a vis. Y ahora las prisiones se han convertido en un importante filón turístico.

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Inglaterra: Malmaison Oxford Hotel. Esta antigua prisión victoriana convertida en hotel de lujo cuenta con una galería de tres plantas (imagen de la apertura de este tema). Para las habitaciones se unieron tres celdas y todavía se conserva una intacta, solo para poder comparar.

Podemos tomar un cóctel en Londres, en el Courthouse Hotel, en pleno Soho, que fue un tribunal de justicia. allí se juzgó por obscenidad y depravación a John Lennon. por esos calabozos pasaron también Mick Jagger, Marianne Faithfull y Keith Richards, que tuvieron que rendir cuentas por posesión de drogas. en el restaurante se puede cenar un tradicional y muy británico Shepherd's Pie en la tribuna del jurado de la sala donde se inició el procedimiento contra Oscar Wilde, que en 1895 fue juzgado (y condenado a trabajos forzosos) por homosexualidad y sodomía.

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Estados Unidos: Liberty Hotel. Esta antigua prisión de Boston, por donde pasó su famoso estrangulador, es hoy un lujoso hotel, que hace 'guiños' en sus habitaciones con símbolos carcelarios.

The Liberty Hotel ocupa el edificio de la antigua prisión de charles street que funcionó desde 1851 hasta los años noventa. su lujoso lobby impresiona todavía más cuando se sabe que por allí pasearon Malcolm X y el famoso estrangulador de Boston. Hoy es todo lujo, pero su arquitectura conserva el estilo carcelario (barrotes, ladrillo visto, galerías…) y un guiño en el bar (llamado alibi, 'coartada'), decorado con las fotos policiales de celebs como Lindsay Lohan, Jim Morrison, Charlie Sheen, Hugh Grant, Frank Sinatra

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Canada: Ottawa Jail Hostel. Se trata del penal donde tuvo lugar el último ahorcamiento público de Canada.

El turismo oscuro (también llamado 'de la desolación' o 'del dolor') se refiere al «acto de viajar a sitios asociados con la muerte, el sufrimiento y la visión de lo macabro», según el profesor Philip R. Stone, fundador y director del dark tourism institute research en Inglaterra y coautor del libro The darker side of travel.

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Holanda: Hotel Het Arresthuis. Uno de los penales más temidos de Holanda en el siglo XIX convertido en hotel en el que se ofrecen masajes y tratamientos de belleza.

El gancho del morbo

El boom responde, en definitiva, a la necesidad de la industria turística de buscar nuevos nichos de negocio con propuestas cada vez más impactantes. el morbo sigue siendo un gancho infalible.

La imaginación vuela al atravesar las puertas de hierro de las habitaciones del Hotel Het arresthuis, en Holanda, uno de los penales más temidos del siglo XIX, donde ahora se ofrecen masajes y tratamientos de belleza. O al caminar por la galería de tres plantas del Malmaison Oxford Hotel, con 800 años de historia como prisión, donde han unido tres celdas para construir las habitaciones. Aunque conservando una de las de antaño tal cual por el placer de comparar…

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Letonia: Karosta Prison. En Llepaja tratan a los huéspedes como si fueran presos de la Rusia zarista.

Pero no todo es bienestar en la segunda vida de las cárceles. En la de Karosta, en la localidad letona de Liepaja, tratan a sus huéspedes literalmente a patadas. Tal y como se hacía con los convictos de este lúgubre lugar que fue prisión en la Rusia zarista, en tiempos de la Alemania nazi y durante el comunismo soviético. Aquí no hay calefacción ni agua caliente ni comodidades. para dormir, el suelo de cemento o un camastro de hierro. Falsos soldados soviéticos tratan al huésped como a un reo: caminatas nocturnas, órdenes e insultos incluidos.

Todo es un show interactivo, pero muy real. Tanto que los viajeros deben firmar un documento con el que aceptan las condiciones. Y los más atrevidos pueden probar el desafío Escapar de la URSS, con hombres armados y perros pisándoles los talones.


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