La Voz de Galicia

Un nuevo estilo real: corto y cambio

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Sandra Faginas

UN CORTE HACIA ADELANTE El peinado de la reina Letizia tiene nombre propio. El Bob lo pusieron de moda las mujeres de los años 20 que se alejaban de las convenciones. ¿Es más que una tendencia?  

02 May 2015. Actualizado a las 05:00 h.

Quien más quien menos ha jugado delante del espejo a imitar aquel famoso anuncio de L' Oreal, a pelo suelto, para reafirmarse en el mejor eslogan de la televisión: «Porque yo lo valgo». Un grito de autoestima reflejado en la melena al viento que han protagonizado las más guapas actrices y modelos, porque definitivamente ese cabello largo al aire protege como la leyenda de Sansón de cualquier peligro estilístico. La melena es como una gran manta que nos arropa y a veces nos esconde, oculta las inseguridades y nos fortalece como ningún otro complemento. Por eso cuando una mujer, una mujer que es reina, se corta el pelo se abre un diccionario de respuestas a un solo interrogante: ¿por qué? 

En opinión de Carmen Rodríguez, de CR Hair Design, y responsable de la imagen (entre otras muchas caras conocidas) del presidente Feijoo, este último cambio de Letizia es mucho más radical. «Ella ha ido ensayando esta transformación, ha ido buscándola con peinados similares y si se ha decidido es porque de alguna manera ha querido dejar una marca, un modo de imponer más su personalidad». Puede parecer contradictorio, en principio, que una mujer que está fijando su imagen como reina lo haga con un gesto que la devuelve a la libertad de no reparar en quien es, en elegir la última tendencia, pero para Carmen ha sido un acierto por la conexión con la actualidad y porque le favorece. 

«Las reinas del siglo XXI van por delante también en esto de las modas y en el caso de Letizia la conecta con la última  tendencia y la convierte en una embajadora magnífica. Este nuevo estilo es `un aquí estoy yo´ que le aporta fuerza y la aleja del rancio», explica. 

CORRECTA EN EL PROTOCOLO

La novedad es relativa, si echamos la vista atrás y analizamos el variadísimo repertorio de peinados que fijan esa entelequia que es, para quienes lo estudian y lo destripan, el estilo Letizia. Un vaivén apuntalado en la figura marcada, los tacones peeptoes, el clutch como bolso estrella y los retoques plásticos. En el  libro que acaba de publicar María Luisa Funes sobre la imagen de la reina se resalta, con todo, que su evolución ha sido positiva en su última etapa, en especial desde su proclamación, por su «cuidada corrección en el protocolo». 

Una profesionalidad que desde otro punto de vista aplaude Mar Castro, profesora de la USC y experta en estas cuestiones. «Letizia suele dar siempre una imagen de seguridad en sí misma, como demostró en la entrega de los premios Woman, el escenario elegido para presentar su nuevo look. No se le escapa nada y como oradora conjuga excepcionalmente la entonación, la mirada y los silencios». Esa autosuficiencia se traduce en ocasiones, añade Mar, «en una falta de naturalidad». La sonrisa de cortesía que acompaña a todos los premiados ese día en todas sus dedicatorias es una sonrisa que no provoca arrugas y eso le resta franqueza». 

Lo que no cabe duda es que los arañazos de la crítica no han hecho mella en su proyección como una de las royals más it, en esa corriente celeb que las equipara con modelos o artistas. De ahí que los letizistas destaquen la valentía de un corte con nombre propio. El Bob, que en los años veinte pusieron de moda a lo garçon las mujeres que se alejaban de las convenciones, pero que no deslucía su femineidad. Esa sensualidad del nuevo look la ha acuñado la prensa inglesa en la piel de Letizia con la expresión «sexy queen», aunque la reina a los dos días ya había matizado el corte con un postizo en forma de moño en la entrega del Cervantes. 

«Esa es la clave de este corte -señala Carmen Rodríguez-, que siendo arriesgado no es transgresor. Le va a permitir seguir con las pautas del protocolo, pero el color más oscuro y su ejecución son perfectas. En mi opinión, le redondea el rostro y a ella eso le favorece». El mérito es de su peluquera, Luz Valero, una profesional que sigue trabajando en TVE y que conoció a la reina cuando ejercía su profesión presentando los informativos. Desde entonces mantienen una estrecha relación y es habitual verla entrar en Zarzuela a las seis de la mañana para peinarla, como hemos sabido esta misma semana. Su confianza es plena, tanta que ella es la única capaz de coger a  Letizia por los pelos y hacerla más real a los ojos de los demás. Y eso se merece un piropo: te queda bien, reina. 


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