La Voz de Galicia

La marca de moda que se podrá imprimir en 3D

Vigo

begoña r. sotelino vigo / la voz

Dos emprendedores de O Baixo Miño crean PA-PI & MA-MI, una empresa textil sostenible e intergénero que plantea la venta de sus patrones para que el cliente escanee su cuerpo y los pueda copiar a domicilio

02 Jun 2022. Actualizado a las 17:24 h.

La casualidad hizo que dos amigos de O Baixo Miño se reencontraran en su primer proyecto profesional. Paulo González Alonso estaba estudiando ADE en Madrid cuando se enteró de que Abel Álvarez Ramos hacía la carrera de diseño en Santiago, y le propuso montar una empresa y crear una marca de moda. Tenía claro hasta el nombre: PA-PI & MA-MI. Aunque pueda sonar al de una firma para niños, explican que la elección se debió a que les parecía pegadizo y fue adquiriendo muchos significados a posteriori. Abel cuenta que hace referencia a la idea que envuelve a todo el proyecto, cuyo eje es la sostenibilidad, y alude «a los padres de una nueva generación que juega de una forma más limpia con el medio ambiente y con la ropa. No solo por placer estético, sino para dar voz a lo que pienso y lo que siento y ayudarnos a nosotros mismos repercutiendo nuestras acciones en el medio ambiente. Esa es la filosofía», explica.

Nacido en Etiopía, aunque vive desde niño en Goián (Tomiño), Abel desarrolló una prometedora carrera en el mundo del fútbol como delantero, que le llevó a formar parte de la plantilla del Real Club Celta de Vigo en las categorías infantil y cadete, y posteriormente del Atlético de Madrid y el Hércules de Alicante. El mundo de la creación textil también le interesó siempre, así que al final apartó las botas y se inclinó por la carrera de Diseño de Moda, que comenzó en Burgos y siguió en la compostelana Escola de Arte e Superior Mestre Mateo, en la que ayer mismo presentó su Trabajo de Fin de Grado (TFG).

La empresa PA-PI & MA-MI la pusieron en marcha ya en el segundo año de carrera de ambos (los dos nacieron en 1998). Registraron la marca y fueron haciendo el proceso poco a poco. «No hemos encontrado un inversor, así que todo ha ido más lento», reconoce. Su primera colección de camisetas y sudaderas con el logo en relieve la han lanzado hace menos de un mes. Es una línea de algodón orgánico sin edad, que busca acercar la sostenibilidad a todo el público, «ropa que puede ponerse quien le apetezca, tanto si le gusta el diseño como la idea o ambas cosas, e intergénero porque no solo hay hombres y mujeres, sino un montón de géneros», añade.

El diseñador señala que ese es el proyecto del día a día, pero también hay una vertiente artística de creación. «Es la que nos da las ideas para poder cambiar conceptos e ideas tradicionales en diseño y materiales», advierte. La colección está a la venta en su web y por ahora solo en una tienda física (Brooklyn, en O Porriño), aunque están buscando puntos de distribución en Vigo y en Madrid, donde reside Paulo.

La otra idea de negocio que los dos socios tienen a muy a largo plazo es una aventura futurista que requiere mucha inversión y, aunque suena a ciencia ficción, es perfectamente factible con el desarrollo de las nuevas tecnologías. «Se haría realidad al implantarse una impresora 3D y un escáner corporal en todas las casas, como el que tiene una lavadora, y venderíamos el archivo a imprimir. Nuestro plan es crear ropa biotecnológica, que sea capaz de interactuar con nuestro cuerpo y el entorno, mejorando la calidad de vida humano y la del planeta», resume sobre el proyecto de cercanía en todos los procesos, incluida la fabricación, que actualmente producen en un taller cerca de Braga, en Portugal, y las etiquetas compostables, que llevan semillas y se pueden plantar.

Rediseño vecinal

La iniciativa Fair Play es la segunda línea de negocio de la empresa con el sello de calidad GOTS. «Recogemos ropa de segunda mano de vecinos, amigos y clientes y le damos una segunda vida. Hacemos upcycling, que es reutilizarla, pero rediseñada. Le damos una segunda vida y además les hacemos un descuento de hasta el 20 % según lo que nos traigan». Por ahora solo lo hacen en el entorno de Tomiño, pero con la idea también de crecer en ese sentido.


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