La Voz de Galicia

El marrón del agua

Vigo

Eduardo Rolland

15 Jan 2011. Actualizado a las 02:00 h.

El agua de Vigo sale del grifo con el color de un refresco de cola. En una gran foto, Gustavo Rivas retrató esta semana a una viguesa bañando a sus hijos en una especie de lodazal. Era el agua de la traída, sucia por el arrastre de tierras en el embalse de Eiras, provocado por las últimas lluvias. Otra vecina, indignada, clamaba al cielo: «¿Cómo voy a darle este agua a mis hijas?» Y tenía razón. Pero, por desgracia, no supo aprovechar la ocasión para, en lugar de agua, dar a sus pequeñas una lección.

Casi mil millones de personas viven en el mundo sin agua potable. Todas ellas serían felices con ese líquido marrón, pero bebible, que Aqualia nos sirvió esta semana. En África, el 40 por ciento de la población no ha visto agua limpia en su vida. Y son incontables quienes caminan decenas de kilómetros cada día para llevar a casa agua contaminada.

A veces, y más en estos tiempos de crisis, no está mal pararse a ver los problemas en perspectiva. Otra cosa es que sea aceptable en Vigo el agua marrón a estas alturas del siglo XXI. Y, sobre todo, que sea aceptable que nos cobren por ella. Porque podría apostar a que los miles de ciudadanos que, desde el lunes, reciben esa ponzoña, no verán un descuento en la próxima factura, pese a que, al no ser inodora, incolora e insípida, no estarán recibiendo el servicio contratado: agua.

El descuento no resultaría oneroso para Aqualia. Sobre todo, teniendo en cuenta que, hace poco más de un mes, se ahorró un millón de euros, más intereses, que nos debía a todos los vigueses. Así lo sentenció el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en 1995, al asegurar que había aplicado un sobreprecio indebido a las facturas. El Supremo confirmó la sentencia en 2001, pero compañía y Concello dilataron la ejecución del pago. Y la Federación Vecinal renunció el pasado noviembre a seguir pleiteando, poco después de que tomase posesión su nueva junta directiva.

Así que, del millón de euros que nos deben a todos los vigueses, por cobro indebido demostrado por sentencia, bien se podría hacer un descuento por servirnos agua de color marrón. Pero esperar justicia de las compañías de servicios parece a menudo una quimera. Seríamos ricos si nos devolviesen dinero cada vez que se va la luz, que no hay cobertura, que sale agua marrón de los grifos, que no funciona Internet o que no hay señal en la televisión. En estos casos, lo mejor es resignarse. O, como mucho, los masoquistas, llamar al teléfono de atención al cliente, por si nos apetece jurar en arameo mientras escuchamos una hermosa musiquita.


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