Medio año después de ser puesto el vial totalmente en servicio, Fomento arregla las indicaciones que antes remitían a la N-525
04 Oct 2009. Actualizado a las 02:00 h.
El 25 de abril de este año la autopista entre Santiago y Ourense estaba por fin operativa en todo su trazado. La apertura del último tramo se hizo ese día sin carpas ni discursos, pasando desapercibida la finalización de la obra. La AP-53 -denominada AG-53 en los tramos que están libres del pago de peaje- nació en clandestinidad pero siguió viviendo oculta para muchos conductores durante casi seis meses debido a su deficiente señalización.
Hasta este mismo fin de semana los conductores que llegaban a Galicia por la autovía de las Rías Baixas (A-52) no se encontraban con ninguna señal que indicara el camino hacia Santiago hasta llegar a la salida del kilómetro 224, la primera de las tres que dan acceso a la capital ourensana. Según la indicación allí instalada, el enlace llevaba a la N-525 para ir a «Ourense Sur, polígono de San Cibrao, Celanova y Santiago». Justo al lado, se recogía que la A-52 seguía su camino hacia Pontevedra y Vigo. Nada se decía, por tanto, de que 16 kilómetros más adelante está el enlace de la AG-53.
Así, sin conocer la existencia de esta nueva autopista y sin un GPS actualizado, los conductores que salían de la A-52 en Ourense se dirigían a Santiago por una carretera nacional en lugar de por una vía rápida hasta llegar a Cea, donde sí hay un enlace señalizado para tomar la autopista.