Arados acuáticos contra las algas
Vigo
Un barco único en Galicia limpiará de lechugas de mar de las playas de Redondela para evitar que sigan diezmando la población de almeja
13 Jan 2008. Actualizado a las 02:00 h.
Los parásitos son el principal enemigo de las ostras de la ría, mientras que la falta de oxígeno por la putrefacción de algas muertas, aniquila a la almeja. El barco contra las algas que se acumulan inertes en el fondo de la ría de Vigo sigue en pruebas. Durante los últimos meses, la producción de almeja en Cesantes se recuperó, pero la proliferación de algas durante el verano redujo la producción de almeja fina en las playas redondelanas, según María Jesús Abeleira, bióloga de la cofradía de Pescadores
En las playas del litoral de Cesantes faenan a pie 194 mariscadoras que buscan las almejas con azadas y sus propias manos, apartando piedras, fango y algas. Estos restos y materiales impiden que el oxígeno de la superficie llegue a los moluscos que lo necesitan para vivir.
En la zona de Cesantes se acumulan especialmente lechugas de mar procedentes de otras zonas y que son trasladadas a las playas por las corrientes que circulan por toda la ría de Vigo. La almeja fina es la especie más valiosa para las mujeres que se esfuerzan en las bajamares a pie de playa. Este año ha bajado el precio en primera venta. Si el año pasado en lonja se pagaban hasta 35 euros por kilo, este año lo normal ha sido abonar 20.
Precio
La caída del precio ha sido más notable en la almeja grande, con descensos de más del 30% respecto al año pasado cuando llegaron a pagarse a 120 euros el kilo. La bióloga que trabaja para la cofradía de pescadores San Juan dice que no se puede calcular con exactitud la cantidad de moluscos que se han perdido por culpa de las algas, pero el índice de mortandad ha sido muy importante, diezmando las posibilidades de recolección.
Las mariscadoras están a la expectativa de que aparezca en Cesantes la embarcación de limpieza de algas; «a ver si la traen ya», exclaman.
Trabajar todo el día agachadas origina problemas de espalda para muchas de estas mariscadoras que recorren la orilla buscando moluscos. Muchas veces escarban en balde porque aparecen conchas sin vida.
La embarcación que aguardan con expectación las mariscadoras redondelanas es una plataforma que está siendo construida en un astillero de Rianxo. La embarcación consiste en un catamarán de cinco metros de cinco metros de eslora, cuatro metros y quince centímetros de manga y un puntal de trazado de setenta y cinco centímetros. El casco y la estructura del barco es de acero. Un motor de 150 caballos suministra toda la potencia necesaria, tanto hidráulica como neumática. Las cintas de extracción y el traslado de algas son de acero inoxidable para aguantar los embates de las olas contra los fondos arenosos.
Abeleira explica que el barco va provisto de un arado de inyección de aire controlado por dos maquinilla hidráulicas.