Los agobios de la minoría
Vigo
CONTRAPUNTO
06 Sep 2003. Actualizado a las 07:00 h.
SABÍA lo que decía. Manuel Soto le pedía a los ciudadanos en 1991 que, por una vez, le permitieran gobernar con mayoría absoluta tras doce años de coaliciones de todos los pelajes. No le hicieron caso y el triunfo de ese año fue la antesala de su desalojo. Tampoco Carlos Príncipe y Lois Castrillo tuvieron suerte y presidieron sucesivos gobiernos efímeros. El único que disfrutó de un poder aplastante, Manuel Pérez, fue incapaz de consolidarse: las querellas internas deslucieron su mandato e hicieron trizas cualquier posibilidad de consolidación. Con seguridad, Ventura Pérez Mariño ha repasado en los últimos meses la historia municipal viguesa afectado por los sobresaltos de gobernar dependiendo de otros que no quieren que gobierne. No lo quiere el PP, que espera su hundimiento, pero tampoco los socios nacionalistas. Pasados unos años, si aguanta, se sabrá lo que de verdad quieren los vigueses.