Llamadas al aire
Vigo
PERISCOPIO
04 Jul 2003. Actualizado a las 07:00 h.
La trifulca entre Citroën y el Celta promete. Va camino del culebrón y ya tiene un ganador casi garantizado, que calza cuatro ruedas. A la multinacional gala no hay quien le tosa en esta ciudad. Y pese a que su director en Vigo, Javier Riera, luce un nervio a flor de piel desconocido en los últimos años, quienes le conocen aseguran que no le faltan razones. Es cierto que Horacio Gómez, el presidente del Celta, la otra parte de esta historia, al que no le faltan argumentos para solicitar lo que pide, pero al que le sobran contestatarios de alto postín, no para de mandar recados a su «amigo» Riera. Por cierto, que el mandamás de PSA no ha contestado ni una sola de las misivas. Eso sí, siempre hubo diplomáticas excusas para todos los gustos, menos para el de Gómez, claro está. Iniciado el conflicto entre estos dos emblemas de la ciudad de Vigo (me refiero a PSA y al Celta, y no a sus dirigentes), ambos mandatarios decidieron activar a sus correligionarios para que apoyasen sus respectivas demandas. Sectores como el del Metal, el cluster de automoción, el centro tecnológico de O Porriño o la propia confederación empresarial respondieron a la llamada de Riera. Por parte del Celta, la federación de peñas. Dada la desproporción, hasta Caixanova quiso pronunciarse en semejante debate, manteniendo una postura «de consenso», como las que le gustan a su director general. Entretanto, Pérez Mariño no cesa en su empeño de sentar en una misma mesa a Gómez y a Riera... y a ver qué pasa.