La Voz de Galicia

La nueva ilusión

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MERCEDES ROZAS Begoña R. Soteliño vigo

OPINIÓN | O |

10 Sep 2003. Actualizado a las 07:00 h.

Es fácil imaginarse el París de 1900, el de la bohemia de Montmatre, el de la poesía, la escultura, la pintura... Son los primeros años de un siglo en los que un grupo de artistas imagina un «nuevo modo de representación del mundo». Era también la ciudad soñada por Juan Gris (1887-1927), que en 1906 deja Madrid y se traslada a Francia uniéndose al grupo del «Bateau Lavoir», un viejo edificio donde un joven Picasso comenzaba la primera tentativa cubista con Las señoritas de Aviñón. Gris se dedica mientras tanto a publicar sus dibujos en diarios y revistas, pero pronto sucumbe a la idea de una pintura que, partiendo de pilares fijados por Cézanne, limita los volúmenes y organiza la composición con la geometría. El cubismo, el naciente estilo, era capaz de describir el objeto desde diferentes ángulos de visión, marcando varios perfiles a la vez y mostrando una realidad estructurada con planos. De la misma forma, posiblemente al mismo tiempo, que Picasso y Braque, Gris comprendió el valor del collage sobre el óleo. Trozos de periódicos, integrados en bodegones de tazas de café y botellas, son colocados perfectamente en el espacio y acaban por crear una nueva ilusión en la superficie pictórica. En la década de los veinte es ya un pintor reconocido que expone al lado de Leger, Picasso y Braque. ?Su muerte, a los cuarenta años, malogra lo que, presumiblemente, hubiera sido una fructífera carrera. Por vez primera, las obras de Juan Gris pertenecientes a la colección del Museo Reina Sofía se pueden ver en Vigo y por última vez saldrán del centro de arte nacional, según aseguró ayer en la inauguración de la muestra en la sala del Centro Cultural Caixanova, el presidente de la Fundación, Juan Manuel Urgoiti. La exposición está integrada por doce pinturas realizadas entre 1912 y 1916, y centradas en los años de creatividad más importantes del genio cubista, entre 1914 y 1918, además de cuatro dibujos y cuatro libros que recopilan sus trabajos como ilustrador y sus colaboraciones con poetas como Gerardo Diego o Paul Elouard. Su comisaria y conservadora jefe del departamento de colecciones, María José Salazar, destacó la presencia de piezas señeras de uno de los grandes maestros de la plástica española, como El arlequín , o La botella de anís , la obra más cara de la colección, por la que el museo pagó 2.400 millones de euros (400 millones de pesetas), en el año 2000. Además, Salazar añadió que la exhibición, enfocada a la comprensión de la grandiosidad del artista, se desarrolla en un momento delicado y es dificil que se repita, ya que el Reina Sofía prepara un espacio permanente dedicado únicamente a Gris, del que se tiene poco conocimiento. Aparte del indiscutible valor artístico de la muestra, el director general de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, hizo referencia al enorme coste del montaje en lo referente a seguros y traslados, que valoró en más de 30 millones de euros. Urgoiti subrayó que la exposición se realiza «sólo para Caixanova y sólo se verá en Vigo», y calificó la muestra como «verdaderamente estelar, tan infrecuente que desde 1985 no se organizó ninguna retrospectiva». Por su parte, el director del museo, Juan Manuel Bonet, experto y apasionado por la producción de Gris, repasó la trayectoria del autor hoy en la cúspide del arte moderno universal, no fue caro durante un tiempo y su cotización ha subido mucho últimamente. Sus obras, enormemente buscadas, son escasas. El año pasado, su obra El torero fue adquirida por un coleccionista americano por 6.600 millones de euros.


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