Los mayores incrementos se producirán en primavera y verano, mientras que en invierno habrá pocas variaciones
28 Jul 2010. Actualizado a las 02:40 h.
La tendencia se mantiene inalterable: el calentamiento global avanza en España de forma inexorable y acelerada, y Galicia, aunque menos, no le va a la zaga. El grado de calentamiento dependerá de la evolución de las emisiones de efecto invernadero, pero aún en el caso de que la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera se reduzca de forma drástica, las temperaturas máximas sufrirán en la Península un incremento medio de dos a tres grados de aquí a fin de siglo, en el período 2071-2100. Es el escenario más benévolo, ya que si, por el contrario, las emisiones se descontrolan el mercurio subirá hasta los seis grados.
Así se recoge en las proyecciones actualizadas sobre cambio climático que ayer presentó la Agencia Estatal de Meteorología, que también indican un ascenso en las temperaturas mínimas de entre dos y cinco grados. El escenario general plantea, sin embargo, un panorama un tanto más benigno para Galicia, aunque no mucho más, ya que las máximas se situarán en una horquilla de entre dos y cinco grados y las mínimas en otra de entre 1,8 y 4.
«En general, lo que se aprecia es que el alza de las temperaturas afectará más a las comunidades del interior que a las del litoral y, dentro de Galicia, también se verá más afectada la zona del interior, como Ourense, que la de la costa», explica Ernesto Rodríguez Carmena, uno de los meteorólogos que han participado en la elaboración del estudio de Aemet.
La investigación aporta otras conclusiones que ya se han esbozado en anteriores estudios y que parecen confirmarse con los nuevos datos: el calentamiento no será uniforme, sino que se cebará especialmente en los meses de primavera y, sobre todo, en verano. Así, mientras que las temperaturas máximas de invierno se mantendrán o se incrementarán ligeramente, las del estío experimentarán un brusco calentamiento, con los termómetros hasta siete grados por encima de la media nacional de 1961-1990. Eso sí, siempre y cuando las emisiones de efecto invernadero continúen de forma disparada.