Se acabó
Sociedad
17 Jan 2006. Actualizado a las 06:00 h.
AUNQUE todavía cuelguen los papanoeles en adorno luminoso por su ciudad, se acabaron las Navidades. Fin de las vacaciones. Adiós excusas. Como reflejaba uno de los SMS más inspirados de esta pasada temporada, «guarden los langostinos, congelen los buenos deseos y disuélvanse. El simulacro de felicidad ha terminado». Ya puede ponerse usted de mala leche sin remordimientos de conciencia. Para empezar, hemos empezado con mal rollo: con un país dividido entre fumadores, no fumadores, pasivos neutrales y ex-pasivos activistas contra el humo. Para seguir, seguimos pelando la pava sobre si Cataluña es una nación o que si vale pulpo como animal de compañía o me llevo el Scatergoris. En fin... Empieza el año, y con él, las colecciones de quiosco. Tan útiles para la cultura, por empacho, como los años celebración- aniversario del nacimiento o defunción de algún genio de la historia de la humanidad. Esta vez, toca Mozart. Preparados, y que suene la flauta. Al menos, la banda sonora de calidad la tenemos garantizada y es posible que Las bodas de Fígaro se coloque de número uno en las descargas de melodías para móviles desbancando a Pasión de gavilanes (oye, Wolfgang, ¿quién es ese hombre?). ¡Ah! Y quien no se haya leído el Quijote el año pasado, que no se preocupe, que no le darán más la turra con la prosa cervantina al menos hasta que desde un lugar de La Mancha un Ave veloz cruce la meseta y llegue hasta Galicia a su hora. Y eso es muuucho tiempo.