¡Cómo se lo montan estos irlandeses! Tienen montado un lobby cultural de primera división. Tanto que seguro que hay en Galicia quien tenga más discos de grupos irlandeses que de grupos gallegos. Y eso por no hablar de las películas porque, en ese aspecto, todos los gallegos han visto más películas irlandesas que gallegas. Está claro que se lo montan de miedo. Hoy les presento el último lanzamiento del lobby : In America , una película que se estrenará el 5 de diciembre y que ayer vivió su preestreno en Nueva York con la presencia estelar de Bono , irlandés ilustre. El líder de U2, que si Pérez Varela quiere (y puede) estará el año próximo en Galicia, hasta cedió sus famosas gafas a la joven actriz Emma Bolger (otra futura representante del lobby irlandés), para hacer una gracia, seguro que con la única intención de salir en esta página.
El otro día Russell Crowe volvió a salir de noche y, como hace de vez en cuando, montó el numerito. Por lo visto, Crowe aprovechó su estancia en Hamburgo para visitar uno de los famosos bares de streap-tease de la capital alemana. Claro que no sospechaba que por allí estaba también un fotógrafo del Bild . Eso sí, en cuanto saltó el primer flash, los guardaespaldas que acompañaban al actor, decidieron acompañar al fotógrafo y hacerle «una proposición inmoral», según el Bild . De alguna manera, el osado fotógrafo logró zafarse del acoso de los gorilas y llegar hasta la redacción para que el periódico alemán pudiera publicar ayer una hermosa fotografía en la que Crowe aparece sonriente junto a una de las chicas del local que pretendía provocarlo enseñándole el trasero. A su mujer, Danielle, le va a encantar la foto. Veremos como se defiende el Master and Commander cuando regrese al puerto. El padre de la criatura Y de Russell Crowe a George Clooney . Bueno, más que a George, a Michael, que es el padre de la criatura y, sólo por eso, ya merecería un monumento. El caso es que el hombre, de 67 años, ha decidido presentarse como candidato demócrata al Congreso de Estados Unidos en un distrito al norte de Kentucky. El hombre, hasta ahora, se dedicaba al periodismo, pero a tiempo parcial: tres columnas a la semana en un periódico local. Ahora le va a cambiar un poco la vida, con esas campañas tremebundas que se meten en Estados Unidos. Ahora que, si yo fuera él, me haría unas cuantas fotos con mi hijo y, cuando menos, me ganaba un montón de votos femeninos y unos cuantos masculinos. Seguro.
Y me voy con dos pueblos con problemas. El primero es Corleone, la villa siciliana de fama planetaria que quiere, precisamente, quitarse esa fama. A un grupo de vecinos les molesta sobremanera que el pueblo se identifique con la mafia cuando se trata de una población tranquila y nada violenta aunque, eso sí, cuna del clan de los corleoneses, que es uno de los más poderosos de la mafia. Así que estos vecinos han organizado una campaña de recogida de firmas para cambiarle el nombre al pueblo. La alternativa es Cuor di león, que es el nombre original desde el que degeneró a Corleone. El otro pueblo es casi un poblado. Se llama Raití, está en Nicaragua y se ha hecho famoso porque 30 de sus habitantes se han vuelto locos. Caminan desnudos por la calle con un machete en la mano y sin conocer a nadie, aunque no se ha producido ningún incidente de momento. ¿Qué ha ocurrido?, pues que son víctimas de un hechizo. Y no lo digo yo, lo dice el jefe de la misión sanitaria que se ha desplazado hasta el lugar. Las medicinas no hacen efecto a los vecinos y el encargado sanitario ha pedido la contratación de hechiceros buenos, como única salida para curar a los pobres y desquiciados indios miskitos.