La Voz de Galicia

Control para el aumento de pecho

Santiago

Los especialistas exigen un mayor rigor por parte de los organismos reguladores y que se implante un sistema de registro obligatorio a ESCALA nacional para evitar nuevas polémicas e inseguridad a las pacientes

22 Jan 2012. Actualizado a las 06:00 h.

La cirugía plástica mamaria es una de las actividades clave en la especialidad plástica, según explica el jefe de este servicio en el Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, Javier Valero Gasalla, que destaca que más allá del aumento mamario, que es la intervención más popular, también se contempla «la reducción mamaria, la reconstrucción con tejidos de la propia paciente o con implantes, la corrección de anomalías del desarrollo con el síndrome de Poland o las mamas tuberosas y otras de índole estético, como la mastopexia o elevación de mamas».

Destaca que, si bien el aumento de mamas es «una técnica clave en el armamentarium del cirujano plástico desde su introducción por Croning y Gerow en los primeros años de la década de los sesenta del siglo pasado», y se han realizado millones de intervenciones satisfactorias, su historia no ha estado exenta de polémicas en las que el uso de los implantes de la empresa gala PIP son el último eslabón. Así, recuerda que «pasaron por el período de prohibición, desde el año 1992 al 2006, de los implantes rellenos de silicona en los Estados Unidos, por dudas sobre si inducían enfermedades reumáticas, y su reintroducción tras probar su calidad y durabilidad, hasta el caso más actual de las prótesis rellenas de soja que fueron cambiadas en muchos países del mundo por riesgo de carcinogénesis».

COMPROBAR LA CALIDAD

Respecto al último episodio, los PIP, «unos implantes de baja calidad en su contenido, un gel de silicona de calidad inferior a la precisa para un producto médico», este especialista del Complejo Hospitalario A Coruña reconoce que en la raíz del problema lo que subyace es «la capacidad de los organismos reguladores para comprobar la calidad de los implantes y vigilar sus procesos de fabricación, que no deberían haber permitido nunca que una presunta estafa de grandes dimensiones haya sido posible que ocurriera».

Valero estima que esta situación se ha producido debido a la ausencia de un registro general de pacientes implantadas, lo que dificulta el seguimiento de las mujeres que las portan y también el obtener datos estadísticos que permitan conocer la realidad de cada tipo de implante, desde su calidad a su durabilidad.

«Otras noticias se han sumado a este estado de confusión, ya que en los últimos meses un linfoma de muy baja incidencia se ha descrito en relación con los implantes y, aunque este riesgo parece muy bajo dado el enorme número de pacientes implantadas, no deja de intranquilizar a nuestras pacientes», remarca este especialista, que considera necesario, para que esta situación no se repita, que se exija «un mayor control a los organismos reguladores, la puesta en marcha de un sistema de registro de implantes obligatorio a nivel nacional y que no olvidemos la necesidad de seguir a las pacientes con implantes de forma regular par evitar desagradables sorpresas». El experto apostilla que hay que tranquilizar a las pacientes con implantes PIP, siempre y cuando estén íntegros, a la espera de las conclusiones de las agencias competentes.

ROTURAS

En el caso de que los implantes se hayan roto indica que, «como en cualquier paciente con un implante roto, este debe ser cambiado y con más celeridad en este caso, ya que desconocemos los efectos de la rotura en nuestra pacientes». En el caso de que que la rotura se produzca dentro de la capsula cicatricial, recomienda su extracción y un seguimiento, mientras que si lo que se detecta es una rotura extracapsular admite que la retirada de la totalidad de la silicona puede ser más difícil e incluso imposible.

«Los cirujanos plásticos precisamos de criterios de actuación rigurosos basados en pruebas y no en opiniones. Mientras tanto no podemos más que pedir tranquilidad a nuestras pacientes y a los Estados que se hagan cargo de las pacientes que lo precisen, seguir las recomendaciones de nuestras autoridades y sus agencias reguladoras así como de las sociedades científicas, que, como la española, la Secpre, aboga por la retirada de todos los implantes PIP», apunta este especialista, que matiza que «en medicina, el seguimiento de los productos tras su comercialización es práctica habitual y en este caso también así se hará» y estima que «en unos años este será un episodio más que por desgracia habrá hecho sufrir a muchas pacientes», pero probablemente reducirá los riesgos a largo plazo.

Por Dolores Vázquez


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