«Estamos aquí para quedarnos»
Santiago
El cerebro del equipo santiagués está convencido de que todo lo que ocurre en la cancha es el espejo de los entrenamientos: y por eso ha llegado la primera victoria
02 Nov 2009. Actualizado a las 18:05 h.
La travesía del Obradoiro en la ACB está llena de escalas, pero había dos hitos que generaban cierta ansiedad. Uno con fecha fija, el del estreno ante el Barcelona en casa, todo un regalo. Y el segundo, ganar el primer partido, un misterio desvelado el sábado, también en Sar, ante el Fuenlabrada (86-66). Cuando un equipo vence y al acabar lo celebra con gritos, cerrando los puños y pegándose abrazos que dejarían sin respiración a cualquier mortal es que había mucha presión acumulada. Entre la piña de gigantes, Maxi Stanic, un argentino con pasaporte italiano de 30 años y 1,78 de estatura que cuando habla pone la misma cordura e intensidad que cuando juega.
-¿Se ha quitado mucha presión de encima este sábado?
-Todos teníamos muchas ganas de que llegara este momento, porque de alguna forma se tenía que reflejar el buen trabajo que estamos realizando por la semana, pero la presión sigue estando ahí porque nos la imponemos nosotros mismos. Al margen de la victoria, que es importante, yo me quedo con la trayectoria, y todos hemos detectado mejoras a cada partido. -¿Qué fallaba hasta ahora? -Ayer (por el sábado) nos dimos cuenta de que habíamos crecido y fuimos a por el partido con mucha confianza. Creo que ya nos vamos entendiendo, y sobre todo interpretamos cada vez mejor lo que el entrenador espera de cada uno de nosotros. Es importante que cada uno sepa a quién tiene a su lado, cuáles son sus mayores virtudes, y eso nos ayuda a seleccionar mucho mejor nuestras posesiones y mejorar las posiciones de tiro. Luego entran o no entran, como ocurrió al principio del partido del Fuenlabrada. -La actitud fue extraordinaria. ¿Serán capaces de mantenerla? -La victoria es fruto del trabajo en conjunto, porque para que un equipo funcione es fundamental conocerse bien, y cuando empezó el campeonato apenas habíamos jugado juntos. Sabíamos que, a pesar de las circunstancias judiciales y todo lo que ocurrió, nadie nos iba a regalar nada, pero ahora todos saben que el club y el equipo estamos aquí para quedarnos. -El equipo es importante, pero las aficiones también buscan sus héroes con nombres y apellidos. ¿Qué le pareció la actuación de Kostas Vasileiadis? -Pues la verdad es que no me sorprendió. Le he visto jugar mucho, sobre todo el año pasado porque vivíamos a cincuenta kilómetros de distancia, y estoy convencido de que el Obradoiro ha encontrado en él a su gran tirador. -¿Cómo ve la adaptación de los americanos? -Creo que son determinantes. Jackson tiene muchísimo talento y desde dentro aporta para todos. Son pequeñas cosas que hacen mejorar al resto. -Usted ya asoma la cabeza en las estadísticas de pases y robos. -Como Marc, creo que hacer un poco mejor a los demás también debe de ser mi papel. -Eclipsada la parte técnica por la emoción del estreno en ACB, lo cierto es que las primeras críticas apuntaron hacia el puesto de base. Sobre todo en el aspecto de la anotación. -Tiene su lógica. Todo ha sido muy rápido. Fíjese que mi familia y yo hemos encontrado piso todavía esta semana, no tenía ni teléfono, y personalmente he de reconocer que llegué mal físicamente. Pero era lógico que a medida que fuéramos aumentando la intensidad también se reflejase en la cancha, con mejores opciones para todos. -En un lance del encuentro usted se tira a por un balón como si le fuera la vida en ello (ver fotografía). ¿Estaban contagiados por la excitación público? -Como profesionales todos debemos dar siempre el cien por ciento, pero cuando además juegas con el empuje de todo un pabellón refuerzas la mentalidad y llegas un poquito más allá, aunque sea al 110%. Es muy lindo ver a la gente contenta y con ilusión. -¿Cómo se vivió en el vestuario? -Con alegría, con mucha alegría. El grupo humano es excelente y nos miramos de frente. Sabemos lo que tenemos que hacer, así que todo resulta más fácil.