La subida del IPC (índice de precios al consumo), que alcanzó en noviembre los 4,1%, después de la última subida registrada en ese pasado mes del 0,7% está influyendo cada vez más en los hábitos de consumo de las familias compostelanas. Frente a la costumbre de tirar la casa por la ventana con motivo de las cenas y comidas navideñas ahora se impone más la previsión y los compostelanos están inclinándose cada vez más hacia los productos congelados para abaratar la factura de la cesta de la compra extraordinaria para estas fechas.
En los últimos años, las asociaciones de consumidores se han esforzado en difundir el mensaje de anticipar las compras navideñas con el fin de esquivar la inevitable subida de los últimos días. Este mensaje parece haber calado ya en los compostelanos y, desde hace varias semanas, los vendedores de la plaza vienen notando que la presencia de compradores previsores.
Ahora, las asociaciones se esfuerzan en recomendar a los consumidores comparar adecuadamente el precio de los productos congelados para evitar pagar agua a precio de marisco. El consumidor debe tener en cuenta varios factores que condicionan la relación calidad-precio y el resultado final a la hora de servir nuestros platos en la mesa y triunfar con las propuestas.
El tipo de proceso de congelado al que se somete el producto o la procedencia de este pueden ser factores determinantes. Los alimentos se someten al proceso de glaseo, que es una película de hielo que envuelve el marisco o el pescado para proteger al producto, pero que si es excesivo supone un encarecimiento del propio producto.