La Voz de Galicia

El concepto no es el concepto

Santiago

Juan Capeáns santiago

Análisis | Los obstáculos del pacto en Santiago El BNG quiere marcar diferencias en la acción de gobierno y el PSOE pretende plasmar en el reparto de poder el nuevo panorama que dictaron las urnas el 25-M

13 Jun 2003. Actualizado a las 07:00 h.

?l PSOE y el BNG aseguraron ayer que si no llegan al pleno con un acuerdo de gobierno es por «problemas conceptuales». Manquiña no hubiera salido mejor del aprieto. Entonces, ¿habrá pacto? Pues lo mismo que le digo una cosa le digo la otra, piensan los protagonistas. La coartada Néstor Rego disfrazó ayer las diferencias en términos puntuales del programa que quedaron bailando en las negociaciones como el tratamiento de residuos, la participación ciudadana en las decisiones municipales o el compromiso de inversiones en determinados servicios. En ningún caso se trata del auténtico obstáculo. Negociaciones El PSOE no se ha dado demasiada prisa por avanzar en los acuerdos para cerrar un programa único. Son conscientes de que hoy tienen la alcaldía asegurada y que el pacto puede cerrarse más adelante como ocurrió hace cuatro años. Es una manera de recordarle a los nacionalistas su supremacía en la urnas. Además, al Bloque le molesta sobremanera haber participado en el gobierno en el último mandato y que ahora, aunque sea por un breve período, tenga que pasar a la oposición. Esta circunstancia podría ser irreversible. Más autonomía Es la clave. El BNG está decepcionado por la escasa renta electoral que obtuvo tras su paso por el gobierno y quiere meter mano en áreas más llamativas y distintas a las del último mandato. Y, sobre todo, pretende que todas las acciones tengan el sello de su formación de cara a la opinión pública de forma inequívoca. En las últimas semanas, Sánchez Bugallo hizo mención en varias ocasiones a la experiencia vivida en Vigo el pasado mandato. En ningún caso aceptará un documento para gobernar que le reste protagonismo en determinadas áreas como alcalde o como cabeza de lista de un partido que triplicó en votos a su hipotético socio. ¿Y el lunes? Si no hay sorpresas, el lunes los socialistas deberán presentar un gobierno sin contar con los nacionalistas, algo que no agradará a ninguna de las partes. El PSOE mantendrá la puerta entreabierta para seguir trabajando en un pacto de gobierno, pero no podrá dejar pasar demasiadas semanas. Como mucho, hasta mediados de julio. Después, el Bloque comenzará a funcionar en clave de oposición y el verano se encargará de diluir cualquier posibilidad de entendimiento global como una bola de helado. De momento, todo sigue congelado.


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