La ciudad de Pontevedra produce cada año unas 750.000 toneladas de gases de efecto invernadero, es decir, de dióxido de carbono. Esta cantidad supone el 3% de las emisiones totales de Galicia.
Son datos que se incluyen en las conclusiones de la primera fase del estudio sobre emisiones de gases de efecto invernadero en el municipio, que ha encargado la concejalía de Medio Ambiente Natural y se convierte en el primer diagnóstico de este tipo que se realiza en una ciudad gallega. El estudio, que realizan científicos de la Universidade de Santiago de Compostela, se completará en los próximos meses con una segunda fase en la que se analizará la capacidad de las masas arbóreas del municipio para fijar CO2.
Terminada esta fase, los investigadores estarán en condiciones de hacer el balance anual y determinarán si Pontevedra es un municipio productor o secuestrador de dióxido de carbono. De ser lo primero, apuntó la concejala Celia Alonso, «propondremos a adopción de medidas correctoras».
Cálculo de emisiones totales
El estudio parte del cálculo de las emisiones totales, a partir de las principales fuentes emisoras. Así, el sector más significativo es el energético, ya que se estima que las centrales térmicas y las instalaciones de cogeneración producen el 57,4% de los gases de Pontevedra, unas 435.000 toneladas. En Pontevedra no hay ninguna central térmica, pero el cálculo se hace en referencia a la actividad eléctrica en el municipio. Porque el hecho de encender la luz en un domicilio genera un gasto de energía que origina emisiones a la atmósfera.
La segunda fuente de emisión es el tráfico, con un 26,5%, del total. Concretamente, la circulación de vehículos por carretera suma unas emisiones de 177.000 toneladas al año, a las que hay sumar las 22.000 que genera el tráfico marítimo y las 2.000 del ferroviario. En tercer lugar se sitúan las calefacciones, que lanzan a la atmósfera algo menos de 60.000 toneladas cada año.
Los científicos analizaron también otros tipos de emisiones, que no llegan a tener una especial relevancia en el total. Como las generadas por el tratamiento y eliminación de residuos, la agricultura, el consumo de halocarburos o los procesos industriales. En este sentido, cabe destacar que los científicos estiman, por ejemplo, que Ence emite menos de ocho mil toneladas anuales. Es decir, veintidós veces menos que el tráfico urbano.