Danza para la integración
Pontevedra
Son personas discapacitadas, pero ello no les ha impedido convertirse en bailarines profesionales. El psicoballet de Maite León sorprendió ayer en Pontevedra
15 Oct 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Disciplina Sobre el escenario del Principal, la coreógrafa Maite León sigue con rigor y seriedad los ensayos de sus muchachos. No les pasa una. Divididos en grupos, los 49 bailarines del afamado psicoballet -exportado ya a medio mundo- ultiman con suma concentración y coordinación los pasos y movimientos que luego pondrán en escena. Se trata de un espectáculo de danza contemporánea, donde la fuerza de la expresividad corporal engancha enseguida al espectador y donde personas discapacitadas logran una integración plena. «Sobre todo hay disciplina y un gran respeto -señala León, creadora de la Fundación del Psicoballet, que insiste en no diferenciar éste de cualquier espectáculo de danza-. Hay una complicidad entre todos nosotros. Las audiciones para ingresar en las compañías son totalmente normalizadas. Y los ensayos a veces duran ocho horas». Como cualquier bailarín León es coreógrafa de ópera y zarzuela. Hace 34 años, los médicos le dijeron que su hija nunca llegaría a andar y hablar por una discapacidad. Con ella puso en práctica sus conocimientos de danza, que luego extendió a otros alumnos, hasta formar la fundación de psicoballet en la que hoy estudian 180 alumnos. Los más pequeños de la compañía tienen entre 5 y 6 años pero, en todo caso, su preparación y la de sus compañeros no se diferencia de la de cualquier bailarín. «A mí me gusta mucho hablar con ellos para sacarles todo lo que llevan dentro», añade. «Tienen que ser profesionales -comenta-. Hay una serie de cosas que nos pedimos: el aprender de ellos, que nos enseñan muchas cosas, y el factor sorpresa. Creo que en la vida es importante para todos».