Dos kilómetros de historia
Ourense
Reportaje | Archivo Municipal de Ourense En un pequeño edificio ubicado en A Cuña se encuentra la memoria histórica de la capital ourensana. El archivo municipal parece esperar mejores tiempos
21 Jul 2007. Actualizado a las 07:00 h.
VARIAS SALAS. Ordenados cada uno de una manera, los documentos se almacenan de múltiples formas. ENTRADA. Bastante mejorable es la imagen exterior que presenta el archivo municipal. da la impresión de que tras esas cuatro paredes resulta difícil conservar documentos escritos. Es difícil imaginarse que detrás de esa puerta, de ese edificio que parece más un trastero o un desván, se encuentra la historia de la ciudad de Ourense. El archivo Municipal de Ourense viajó hace poco tiempo de los bajos del Ayuntamiento (en donde ya no habías espacio) al barrio de A Cuña, justo al lado de la Universidad Popular. Lo cierto es que el archivo es en su mayoría utilizado por los técnicos del Concello, que en numerosas ocasiones necesitan contar con ciertos documentos a la hora de otorgar licencias, sobre todo de proyectos de obra mayor. Pero el Archivo Municipal pertenece al pueblo, es su historia, y por eso todo lo que allí se encuentra puede ser visto por los ourensanos. Visita Eso sí, es necesario cumplir con una serie de requisitos: realizar un solicitud en el Concello, que ésta sea aprobada (en casi la totalidad de los casos sucede) y ojear los documentos en el propio archivo municipal. Los papeles no pueden salir de allí. Asique, antes de acudir a las instalaciones en la Cuña es necesario pasarse por la praza Maior, para evitar el paseo. El archivo cuenta con varias salas ubicadas en tres plantas de un mismo edificio que en la actualidad comparten con la escuela de música, lo que infiere además una sensación de edificio cajón desastre, que poco dignifica lo que allí alberga. Ambas: el archivo y la escuela parecen más provisionales que otra cosa; a la espera, seguramente que en San Francisco el Ministerio de Cultura continúa con las obras de la biblioteca y el archivo provincial, porque allí sería deseable -según los responsables del archivo municipal- que también tuvieran cabida los documentales que se agolpan en A Cuña. Pese a los esfuerzo del responsable del archivo, Francisco Javier Espino, hay que reconocer que la imagen que ofrece el lugar es claramente superable. Estanterías metálicas y documentos en cajas de cartón; encuadernaciones en las que casi no se lee el encabezamiento. Da la impresión, según se entra, que sin la ayuda de Espino sería imposible encontrar ningún documento. Entre caja y caja y documentos, agazapadas hay bolitas de alcanfor (es en mayo y abril cuando se colocan) y si uno pregunta porqué no está todo digitalizado la respuesta es que el papel es más duradero que cualquier cosa (la verdad es que esto está demostrado). La seguridad tampoco es la mejor. Extintores que cuelgan del techo y sistemas de alarmas bastante básicos. Dos kilómetros de documentos si se ponen en línea recta es por ahora la memoria ourensana.