La Voz de Galicia

Sánchez, el Cid de la izquierda

Opinión

César Casal
Pedro Sánchez, rodeado de parlamentarios del PSOE, ayer en los pasillos del Congreso.

08 Sep 2026. Actualizado a las 13:21 h.

Los políticos se fueron de vacaciones prometiendo un cambio en las hostilidades políticas, con las que tanto nos aburren. Sucedió en los incendios de julio. Nada de eso hubo. Enseguida, Ceuta volvió a dividir a España en dos. La unión, que nunca fue real, desapareció con el humo de los fuegos. Y los dos bandos en los que está partido el país retomaron su lucha con el asalto a la integridad nacional de España. Fue un asalto. El Gobierno no estuvo a la altura. Pasó un mes y no se hizo nada. La única señal con la que hay que quedarse es que Pedro Sánchez está más dispuesto a la guerra que nunca para intentar ganar las elecciones o para dar la batalla en las calles desde la oposición. El presidente hace tiempo que está a la izquierda de Sumar y de Podemos. El presidente hace tiempo que sabe que esa posición es el único camino para intentar una suma que le salve los muebles en los próximos comicios, sea cuando sea que las convoque. Dice el periodista Pedro J. Ramírez que Sánchez tiene dos hojas de ruta muy claras. Una, intentar ganar las elecciones con un pucherazo electoral, agilizando la posibilidad de que algunos de los emigrantes regularizados puedan votar. El PSOE ya actúa en Argentina para captar adhesiones. El PSOE perdió de forma brutal en Andalucía, pero, ojo, ganó en el voto exterior. ¿Le servirá? Este camino de la emigración ya lo transitó Fraga hace muchos años en Galicia. Y luego curiosamente Feijoo. Ahora es Sánchez. Muchos de los regularizados no podrán votar hasta el 2031. Lo del golpe electoral que señala la derecha mediática es una exageración. Pero algo se mueve. Pedro J. Ramírez dice que, si falla este intento desesperado de ganar las elecciones, está el plan B de Sánchez. Se trata de quedarse en la oposición y de extremar al límite su discurso ante un hipotético gobierno PP-Vox, para incendiar las calles. Un plan B del todo irresponsable. Me pregunto si Sánchez tendrá unos resultados que le permitan liderar una oposición. Si podrá seguir siendo el líder del partido sanchista o si todos los que lo están deseando en el PSOE le pasarán factura. Le cortarán la cabeza. Detrás de Ceuta hay una estrategia clara de dividir. El presidente se atrevió hasta a señalar al rey en su primera entrevista a la Cadena Ser: «Lleva 20 años reinando y no ha ido allí». Este paso hacia adelante que ahora incluye a Felipe VI demuestra que Sánchez piensa morir atacando. No retrocederá en su estrategia. Exculpa de forma irresponsable a Mohamed VI y ataca a Felipe VI. Sus intenciones se ven de lejos. Le preocupan los ceutíes, le preocupan los inmigrantes, pero le preocupa mucho más agitar. Ceuta y Melilla son la geografía perfecta para polarizar, para añadirle grosor al muro que separa hoy a la sociedad española. Todos somos humanitarios, pero muy pocos quieren a los inmigrantes en su territorio, delante de sus casas. El problema es complejo, pero es perfecto para que Sánchez regrese como el Cid, el Cid de la izquierda española. Su discurso es sencillo, pero difícil de creer por simplista: la violencia viene de la ultraderecha, y la salvación, de la izquierda.

 


Comentar