Mirando la historia
Opinión
15 Aug 2013. Actualizado a las 07:00 h.
La historia de España está llena de momentos en los que no me gustaría vivir. No quisiera haber sido un celta, celtíbero o lusitano arrastrado por el ansia de revancha de Sertonio a una guerra salvaje y perdida contra Roma. No quisiera ser un seguidor de Hermenegildo contra su padre Leovigildo, ni un arriano contra el Recaredo convertido al catolicismo. No quisiera ser un habitante de los reinos de taifas atrapados entre los almorávides del norte de África y los cristianos hispano-mesetarios. No hubiera querido ser un mozárabe despreciado y maltratado a la vez por el islam y por la cruz, ni un judío expulsado de su España-Sefarad en el siglo XIV. Tampoco quisiera ser un jesuita cuando la Compañía de Jesús fue condenada al exilio. La lista sería difícil de agotar. No quisiera ser un pobre morisco expulsado en el siglo XVII. No quisiera vivir bajo el reinado enfermizo y miserable de Carlos II, ni luchar contra la invasión francesa en nombre de un Fernando VII cruel y retrógrado. Y, por supuesto, no quisiera haber vivido la sangrienta guerra civil que asoló España (1936-39) y que dio paso a cuarenta años de franquismo.
Por no vivir nada de eso me considero un privilegiado. Me tocó algo del tardofranquismo, cierto, pero casi todos los jóvenes lo vivimos en perspectiva de un futuro democrático. Creo que el resto de la segunda mitad del siglo XX ha sido un estado de gloria civil que debería perpetuarse. Por eso me preocupan tanto los zumbados que ahora quieren arrasarlo todo, hacer borrón y cuenta nueva, para inaugurar algo -me temo que viejo- a la medida de sus intereses y ambiciones. Me asombra su desprecio por todo lo que ignoran y la soberbia con la que proclaman tener una solución simple y radical para todo. Creo que la mejor solución está en corregir los errores y regresar a la senda en la que el bienestar ha fructificado. Todo menos consentir que se oscurezca el horizonte y crezca el desbarajuste. Porque creo que somos una inmensa mayoría los que queremos seguir viviendo un momento benéfico de nuestra no siempre feliz historia.