Feliz 2014
Opinión
31 Dec 2012. Actualizado a las 07:00 h.
Hace un año, tal día como hoy, muchos deseaban sarcásticamente un feliz 2013, saltándose el 2012, conscientes de que iba a ser muy malo. Acertaron, porque ha sido pésimo. Pero pecaron de optimistas, ya que el que mañana se inicia puede ser peor. El propio Rajoy pronostica un primer semestre «muy duro» -lo que pone los pelos de punta teniendo en cuenta el precedente-, y confía, solo confía, en dar buenas noticias en el segundo. El Gobierno lo apuesta todo a la reducción drástica del déficit para cumplir el objetivo marcado por Bruselas. Para lograrlo ha practicado una política marxista (de Groucho, por supuesto), es decir si mis principios no valen tengo otros totalmente contrarios, aunque incumplan lo prometido, por ejemplo subir impuestos. En esa búsqueda desesperada de la cifra totémica del déficit -que, por cierto, la UE cambia cuando le parece- no importa cuántos ciudadanos queden en el camino. Lo más preocupante es que en su comparecencia del viernes Rajoy no les diera ninguna esperanza de cara a los próximos 365 días, que para muchos serán un calvario insuperable. Así, solo se atrevió a decir, en una patética asunción de impotencia, que intentará que no se llegue a los 6 millones de parados. Ni una sola medida concreta para crear empleo ya. Como único horizonte esa promesa, vaga y volátil, de que en el 2014 llegará la salvación. Aunque fuera verdad, para muchos sería tarde. Su única defensa es que sin sus ajustes la situación sería aún peor. La herencia recibida de Zapatero fue muy mala, pero pronto dejará de servir como justificación, y muchos se preguntarán cuál será la que legue su sucesor. ¿Desearemos dentro de un año un feliz 2015?