Defender Citroën sin avasallar
Opinión
09 Jan 2007. Actualizado a las 06:00 h.
DESVELAR, o confirmar más bien, la identidad del nuevo director de la factoría de PSA Peugeot-Citroën en Vigo parece haber serenado los ánimos. El anuncio de la salida de Javier Riera había producido un cierto cataclismo. Quizá porque realizó su trabajo no sólo a satisfacción de la empresa francesa, sino también del entorno gallego. Parece natural que toda clase de instituciones se interesen por el futuro de la factoría de Balaídos-Vigo, dada la gran incidencia que tiene en la economía del sur de Galicia y el papel que ha jugado en la estructuración de la industria auxiliar de automoción. De ahí a que algunos exigieran poco menos que el nuevo director fuera éste y no aquel otro, sustituyendo con su santa voluntad la legítima libertad de la empresa, resultaba casi sorprendente. Los que hace unas semanas se escandalizaban porque se pudiera presionar a las empresas para imponerles paridad en los consejos de administración, se apuntaban ahora a dictarles al oído a los sucesores de André Citroën el modelo de director de la industria viguesa del grupo que a ellos les parecía oportuno. El intervencionismo de ciertas instituciones viguesas no ha terminado ahí. Algún sindicato sigue reclamando que el director que ha optado por la prejubilación voluntaria, Javier Riera, explique las razones que le han llevado a tomar esa determinación. Como si en las relaciones empresariales no hubiera terrenos necesariamente protegidos por el manto de la discreción, según la voluntad de las partes, naturalmente. Todos somos conscientes de que cualquier pequeño problema de Citroën puede repercutir en Vigo. La prueba de estos días, con el abandono de un director prestigioso, no ha ofrecido una actuación impecable de las instituciones. Hay quienes no han aprendido todavía que defender la factoría con uñas y dientes no tiene que significar que se avasalle a sus responsables.