La Voz de Galicia

Una leve esperanza

Opinión

GONZALO PARENTE

16 Oct 2004. Actualizado a las 07:00 h.

UTILIZANDO el conocido símil de la botella medio llena o medio vacía, me agarro al leve destello de esperanza que, a pesar de las brutalidades que se suceden en Oriente Medio (Palestina, Irak, Pakistán), ciertas señales nos animan a pensar que existe un futuro mejor, pero que no va a llegar sin esfuerzos y sacrificios. Dos son las noticias que nos animan al optimismo. La primera es que en Afganistán se han celebrado unas elecciones generales con relativa normalidad. Es éste un hecho tan positivo que sólo se puede comprender si se compara con lo que ha sucedido en casi un cuarto de siglo; desde que fue invadido por la Unión Soviética; la guerra civil de los talibanes; la guerra para expulsar a los talibanes que operaban con el terror: Allí Al Qaida había establecido sus campos de entrenamiento donde se preparaban las milicias islámicas que habían de derrotar al Occidente infiel. Ahora, con un país protegido por las fuerzas internacionales, con los señores de la guerra y los líderes religiosos ejerciendo su poder, también se han abierto las escuelas, las mujeres que han querido se han quitado el burca, la televisión y el cine han vuelto a funcionar, tienen su propia policía y ejército, y finalmente han llegado las urnas para que los afganos puedan votar en paz. La segunda noticia que nos invita al optimismo viene de Irak, donde también en enero se van a abrir las urnas. Allí las cosas están peor, porque esa será la batalla decisiva contra la resistencia terrorista, en el terreno elegido por los defensores del régimen baazista apoyados por Al Qaida. Lo que está en juego es la opción de si los ciudadanos iraquíes pueden elegir a sus líderes; esa será la clave para la pacificación de Oriente Medio. La guerra de Irak que planteó Rumsfeld tuvo muchos errores que ahora se están pagando. Pero en medio de la catástrofe, surge una tenue luz de esperanza, la milicia de Al Sader, en los suburbios de Bagdad, ha dejado de luchar y entrega sus armas a cambio de que el Gobierno de Irak libere a sus prisioneros, además les pagarán un total de 500 millones de dólares que se van a emplear en la reconstrucción de los edificios destruidos en los duros combates que se iniciaron en abril. Probablemente, los ataques y los atentados se van a incrementar. Pero ahora Irak ya cuenta con su propio ejército y policía, que serán los primeros interesados en crear un clima de seguridad y estabilidad ciudadana que faciliten las votaciones. Además en el exterior se va a celebrar una conferencia de apoyo político a Irak. En Egipto se van a reunir los países que están dispuestos a garantizar la libertad democrática de Irak: los miembros del G-8, la ONU, la Liga Árabe y los países vecinos. Si se consiguiese tal empeño, con el nuevo año nacerá una esperanza para un pueblo que podría constituirse en una gran nación si los kurdos, los sunníes y los chiíes logran ponerse de acuerdo para vivir en paz. Será una empresa muy difícil, pero no imposible. Si lo ha hecho Turquía, ¿por qué no Irak?


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