La Voz de Galicia

Mariscadores: ¡Es la producción!

Opinión

UXÍO LABARTA

30 Apr 2004. Actualizado a las 07:00 h.

EL MARISQUEO, de nuevo, en conflicto. Asoma bajo la forma de una nueva talla mínima para la almeja babosa. En discusión: dos milímetros. Comprensible o no, ahí estamos ahora. Independientemente de análisis, proclamas, conflictos, triunfalismos o titulares, el marisqueo sigue siendo una asignatura pendiente como sector productivo. Hoy en día el problema que se plantea puede ser la talla, antes lo fue el furtivismo, luego la falta de semilla, o la organización profesional, o quizá la comercialización. En cualquier caso el problema del marisquero todavía no está resuelto. Basta acudir a los últimos datos oficiales disponibles en la red (2001) - loco apagón -, para saber que tras lo de la talla, lo que existe es un problema de producción. Según las estadísticas de FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la producción total de almeja babosa en España descendió desde unas cinco mil toneladas en 1999, a apenas tres mil en el 2001, y si observamos en concreto la de los parques de cultivo de Galicia, copiosas lluvias de otoño a primavera integradas, la producción de babosa descendió desde las trescientas veinticuatro toneladas en el año 2000 hasta apenas treinta y siete en el 2001. Relacionando la producción con la demanda del mercado, que en España supera las 30.000 toneladas de almejas, se evidencia el déficit de producción para atender la demanda. Obviamente, si el sector marisquero fuera capaz de incrementar su producción, una gran parte de las tensiones continuas que padece podrían paliarse. Los desacuerdos sobre el crecimiento de las almejas que se evidencian desde el conocimiento científico, distorsionan el análisis del conflicto. Porque, más allá de la autoestima y la autocomplacencia, a la investigación le es exigible una aproximación más rigurosa para la optimización de los recursos. Sin una adecuada diagnosis económica, ecológica y científica, el conflicto y la baja productividad continuarán instalados en el marisqueo por tiempo indefinido. La talla que hoy se discute, con razón o sin ella, señala a un problema de producción y rentabilidad. Mantener esa talla mínima de comercialización o rebajarla, no lo resuelve.


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