La Voz de Galicia

A modo de resumen

Opinión

MANUEL MARLASCA

29 Dec 2003. Actualizado a las 06:00 h.

FUE el año del primer año del Prestige y el del adiós de Beiras y el de la alternancia en Cataluña y el del comienzo del adiós de José María Aznar y también el del comienzo del adiós de Arzalluz (el primero se consumará en marzo; el del presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, a mitad de enero) y el del Plan Ibarretxe y el de Carod Rovira y el de Don Felipe y Letizia/doña Letizia y el del ADN y el de Dolores Vázquez de malvada a víctima y el del ejercicio legislativo no para hacer normal en las leyes lo que es normal en la calle sino para hacer anormal por las leyes lo que no sé si es anormal en la calle y el de Couso y Anguita dos víctimas inocentes más pero nuestras de la guerra de Irak y el del trile de la Asamblea de Madrid con los dos trileros mayores del Reino (Tamayo y Sáez: nada por aquí, nada por allá, ¿dónde está la mayoría de la izquierda? en nuestros bolsillos Dios sabe con cuántos ceros siguiendo a la unidad) y el de Esperanza Aguirre al segundo intento y el de Mariano Rajoy sucesor a título de candidato y el de «no a la guerra» y el de la guerra y el de las armas de destrucción masiva que no se encontraron y el de la destrucción masiva de Irak y el de Sadam Huseín en el agujero y el de la foto del marine sentado en el trono -ya sé que no lo era, pero podía haberlo sido- en uno de los palacios de Bagdad de las mil y una bombas que no noches y el del descubrimiento de que nuestros flamantes soldados de la paz mueren en el viaje de vuelta a casa en un chárter a pedales y el de nuestros mejores espías muertos en una emboscada y el del XXV aniversario de un Papado que se extingue por consunción como una vela y el del calor asfixiante del verano y el de la irresistible cifra de muertos en las carreteras y el del AVE a la española (ya se sabe, alta velocidad española... ¡acabáramos!) y el de Gallardón «no te preocupes presidente, que gano Madrid con Ana Botella de concejala» para luego subir los impuestos y, sobre todo, el del XXV aniversario de la Constitución en la que veníamos cabiendo todos y en la que me gustaría que con reforma o sin reforma, con los mismos Estatutos de Autonomía o con otros diferentes, siguiéramos cabiendo todos. A partir de las doce campanadas de la medianoche de mañana, a partir de 2004... aunque sea bisiesto.


Comentar