Sin vanaglorias
Opinión
12 Mar 2003. Actualizado a las 06:00 h.
LA CATÁSTROFE del Prestige se ha quedado sin comisión de investigación en el Parlamento de Galicia. La decisión hay que considerarla como un gran acierto. Estaba en estado cataléptico. Inservible por el veto a que compareciesen los principales protagonistas de la crisis. Así que lo mejor es no perder el tiempo. Determinadas fuerzas de esta país le tienen auténtico pavor a las investigaciones. Tiemblan cada vez que se propone la realización de una, sea del carácter que sea. Lo comprobamos cada mañana. Aquél que osa insinuar una investigación le colocan la etiqueta de enemigo de la democracia, desestabilizador y antipatriota.La fotografía que ayer publicaba este periódico en su primera página, con los escaños vacíos de socialistas y nacionalistas, es de una tristeza gigantesca. Pero sobre todo, denota la brecha que se mantiene abierta. Y que el Prestige continúa contaminando la vida política de este país, por mucho que se nos hable de «playas esplendorosas», de que la catástrofe no incide en la vida de la gente y de que la madre naturaleza se recompone con facilidad.Puede que el Partido Popular crea haberse salido con la suya al desbaratar la comisión. Al fin y al cabo, también los socialistas impidieron una en Bruselas, con un acto de irresponsabilidad incalificable. Pero no es para vanagloriarse. Los gallegos que vienen manifestando su rabia, frustración y desazón, no están satisfechos con las explicaciones recibidas. Y nadie puede estarlo hasta que el Ejecutivo ofrezca ante el Parlamento, que es donde tiene que hacerlo, una explicación de su gestión y propicie un debate abierto y claro.Los responsables de las administraciones implicadas en la catástrofe respirarán tranquilos. Por el momento. Queda la vía judicial que sigue su curso.