La Voz de Galicia

Las nuevas banderas piratas

Opinión

JOSÉ MANUEL MUÑIZ

13 Nov 2002. Actualizado a las 06:00 h.

MUCHOS BARCOS navegan por el mundo con bandera pirata. Sí, ahora se les llama de conveniencia, pero no dejan de obedecer al pirateo de las normas y los dictámenes que nacen de los organismos internacionales. Podemos dividir el mundo en países que se atienen a un derecho civilizado, cooperador y socialmente implicado y aquellos países que no obedecen más que al interés de determinadas élites. Estos lugares, desprovistos de cualquier idea de civilidad en el concierto internacional, son auténticos balnearios para buena parte del capital transnacional. En ellos se refugian muchas empresas de transporte marítimo -gran parte de ellas procedentes de naciones desarrolladas-, encantadas de contratar por cuatro perras a hermanos de aquella parte del mundo que atraviesa situaciones de extremada necesidad. El barco que permanece sin rumbo y escorado a pocas millas de Galicia es un petrolero sub-estándar (es decir, por debajo de las especificaciones óptimas) de casco simple, con 30 años a sus espaldas, con una tripulación multirracial previsiblemente poco especializada y también previsiblemente sometida a un ritmo laboral esclavista. Traslada mercancías peligrosas, pero a nadie parece importarle. Los organismos internacionales no son capaces de imponer sus competencias, mientras los propietarios de los buques suelen proceder del Primer Mundo, donde no les permiten poseer esas empresas sin pagar los costes sociales oportunos y sin cumplir las normas internacionales en vigor. Y nuestras autoridades... en el limbo, con sus lentas maquinarias, sus desconfianzas, su proverbial alejamiento del sector... ¿Recordarán ahora algunos funcionarios de la Marina Mercante por qué llevamos años solicitando, junto a los pescadores de la Costa da Morte, una ampliación del Dispositivo de Separación del Tráfico Marítimo? Sólo tras una lucha de años organizada por Aetinape y las cofradías de la costa oeste coruñesa, logramos que obligasen a separar la ruta-soga que amenaza nuestro país. Ahora llega la hora de seguir insistiendo en que los grandes buques, y sobre todo los de alto riesgo, deben separarse más de nuestra costa y debemos vigilarlos mejor. Los pescadores somos los más interesados en la defensa del ecosistema. Por eso seguimos intransigentes en la dignificación de este sector cuya mayoría pirata se empeña en dar prioridad a la usura sobre el interés del Planeta y de sus gentes.


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