La Voz de Galicia

La fiesta del negocio del fútbol

Mercados

Pedro Barreiros Redacción / La Voz

El Mundial más caro de la historia alcanza cifras nunca vistas de inversión, gasto y beneficios previstos; el verano se encamina hacia un nuevo mercado de fichajes disparado en los precios

04 Oct 2019. Actualizado a las 12:10 h.

El fútbol rompe su techo. Cuando se creía que su burbuja estallaría más pronto que tarde, dos hechos espantan el mal augurio. El primero ocurrió el pasado verano, cuando el PSG abonó 222 millones de euros por el traspaso de Neymar y abrió una nueva brecha entre los clubes más ricos del mundo, los dispuestos a todo por hallar al nuevo Messi, y el resto. Este es el primer Mundial después de aquella operación y si se ha señalado al torneo como el más caro de la historia. No es solo por la megalomanía de Putin, sino también por el afán de la FIFA en priorizar el espectáculo, el márketing y la búsqueda desesperada de ingresos, mientras arrincona el deporte que practican 250 millones de personas en todo el mundo.

En Rusia estaba previsto que la inversión no superase los 11.000 millones de euros, la mayoría en infraestructuras, pero, según las cifras publicadas por el diario económico RBC, el montante total ha superado los 12.000 millones (en Brasil se gastaron 10.000 millones). La obra pública se ha llevado la palma. Seis de los doce estadios que albergan el torneo se han construido de cero, y en alguno, como el de Kaliningrado, se está investigando una supuesta malversación de fondos públicos. La reforma llevada a cabo en el de San Petersburgo lo ha convertido en uno de los más lujosos del mundo, pero nada en comparación con la inversión prevista en Catar 2022, que se dispara hasta superar los 100.000 millones de euros.

Subida del PIB

¿Cómo se va a pagar todo esto? El anfitrión espera que el seguimiento global del evento, el turismo de aficionados y los negocios que se generen eleven su PIB un 1 %. Es una oportunidad para reimpulsar la vuelta del país al primer plano internacional, pero también de dar a conocer la cultura y las tradiciones rusas, al tiempo que se consiguen ampliaciones en aeropuertos y mejores infraestructuras, así como la modernización de los sistemas de transporte y un avance en tecnología. Pero hay que tener en cuenta que muchos de estos ingresos son privados y que, según la reglamentación de la FIFA, solo el 5 % de los beneficios totales y apenas una décima parte de las taquillas acaban en las arcas del organizador.

En este extensísimo territorio, a caballo entre dos continentes, el hockey sobre hielo se destaca como el deporte más popular, aunque todo puede cambiar en este mes, pues se ha estimado que el impacto publicitario de un Mundial equivale a una campaña de 520 millones de euros. En la pasada edición, 3.200 millones de personas vieron al menos un minuto de la competición y 200 millones siguieron más de la mitad de los partidos desde el pitido inicial. Más de 1.000 millones de aficionados se sentaron ante el televisor durante la final. Así, no es de extrañar que las multinacionales más importantes estén dispuestas a pagar facturas estratosféricas por llegar a los aficionados ligadas a su evento favorito.

Patrocinadores

Pero no todos los patrocinadores disponen del mismo estatus. En primer lugar, están los FIFA Partners, un selecto club en el que se encuentran Adidas, Coca-Cola, Visa, Hyundai-Kia, Qatar Airways y Wanda. Se estima que cada uno paga entre 20 y 37 millones de euros anuales. En esta edición, a esta lista se suma Gazprom. A continuación, figuran los patrocinadores del evento: Budweiser, McDonalds, Vivo y dos compañías chinas, Hisense (de tecnología) y Mengniu (de productos lácteos). La factura individual en este caso oscila de los 8 a los 21 millones de euros.

El Mundial del 2014 aportó a la FIFA unos ingresos de 4.150 millones de euros. El 51 % procedía de los derechos de televisión (algo más de 2.100 millones de euros), pero también recibió pingües cantidades por derechos de márketing (1.360 millones de euros), entradas (450 millones de euros), derechos de hospitalidad (160 millones de euros) y concesiones de licencias de explotación comercial (92 millones de euros). El presupuesto para este Mundial sigue en esos valores, aunque la FIFA no ha aportado cifras detalladas. En su reporte contable del 2017, Gianni Infantino, presidente de la institución, indicó que los ingresos del ciclo 2015-2018 «deberían superar las previsiones», que se establecen en 4.900 millones de euros, gracias a las renegociaciones al alza de los contratos de televisión y márketing.

Coste

El campeonato, que se prolongará hasta el 15 de julio, cuesta algo menos de 1.720 millones de euros en gastos de organización. En el primer rango de este desembolso aparece el funcionamiento del comité local (540 millones de euros), pero también hay que tener en cuenta la producción televisiva (208 millones de euros), los gastos de alojamiento de las 32 selecciones (34,5 millones de euros), los costes de preparación de los equipos y de las federaciones (41,4 millones de euros), los seguros (27,6 millones de euros) y las compensaciones a los clubes que ponen a disposición a sus estrellas durante el evento (180 millones de euros en Rusia, frente a 60 millones en el 2014, es decir, un alza de nada menos que el 199 %).

Precisamente, el dinero destinado a las selecciones participantes se convierte en otra de las partidas que más aumenta respecto al pasado: la FIFA entregó un sobre total con 308 millones de euros en el 2014 y para esta edición llegará hasta los 345 millones, de los cuales 32,8 irán a manos de la federación cuyo equipo gane la final y 24 millones para el finalista. Una selección eliminada en primera ronda se quedará, de todos modos, con unos 7 millones de euros. En cualquier caso, se estima que el beneficio del Mundial de Rusia ascenderá a más de 5.400 millones de euros, aunque otras fuentes elevan este dato hasta los 7.000 millones, 2.000 más que el de Brasil.

traspasos

No va a ser lo único que suba como la espuma en este verano futbolístico. Para los clubes, otros actores a tener en cuenta en el efecto Mundial, que los jugadores se revaloricen con su selección puede convertirse en garantía de una importante plusvalía en el mercado de traspasos. A pequeña escala, hay varios ejemplos de futbolistas del Deportivo con los que la entidad coruñesa cruza los dedos a la espera de su buena actuación en Rusia para, así, obtener un jugoso beneficio que reinvertir en otras actuaciones más acuciantes para un equipo que tendrá que jugar la próxima temporada en Segunda.

Todos recuerdan la gran actuación de James Rodríguez con Colombia en el Mundial del 2014, tras la que el Mónaco recibió 80 millones de euros del Madrid por su pase. Casi el doble de lo que el equipo del Principado había invertido un año antes para ficharlo del Oporto. En el 2014, 13.090 jugadores fueron traspasados en el mundo por una suma global de 3.500 millones de euros, según datos de la FIFA. Tres años más tarde, los clubes llevaron a cabo 15.624 transacciones (un incremento del 16,2 %) por un coste récord de 5.500 millones de euros. Un crecimiento de más del 35 %.

La estrella emergente de Serbia Milinkovic-Savic, o el joven delantero mexicano Irving Lozano suenan como dos de los grandes animadores del mercado estival. ¿Podrían estos o algún otro batir las mareantes cifras que capitaneó Neymar? Solo el tiempo lo dirá.

inversión en este mundial

 

12.000

millones de euros, la mayoría destinados a la construcción de las infraestructuras necesarias.

beneficio estimado por la fifa

 

5.400

millones de euros para este Mundial, aunque algunas fuentes elevan este dato hasta los 7.000 millones.

premios para las selecciones

 

345

millones de euros, de los que 32,8 acabarán en el bolsillo del campeón del Mundial.

 

ingresos del pasado mundial

 

4.150

millones de euros. Más de la mitad procedían de los derechos de televisión.

audiencia del pasado mundial

 

3.200

millones de personas vieron al menos un minuto del Mundial y 200 millones la mitad de los partidos.

Miles de aficionados españoles han tomado las calles de Kazan para ver los partidos de La Roja. | SERGEY DOLZHENKO

 


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