El caso de la desaparición de la Fonte do Pilar no es único en Lugo porque en los últimos años los ciudadanos también fueron privados de numerosas piezas de valor
11 Sep 2010. Actualizado a las 02:00 h.
Al patrimonio lucense parece que le salieron patas. Algunos de sus elementos desaparecen de la vista de los ciudadanos como por arte de magia. Se esfuman. La desaparición de la Fonte do Pilar, detectada en los últimos días, no es un hecho aislado.
El paradero de muchas piezas, entre ellas restos arqueológicos encontrados en las excavaciones realizadas en muchos puntos de la ciudad, es toda una incógnita. Algunos de los elementos a los que se les perdió la pista parece que se encuentran tirados en una nave de Frigsa y otros esperan por una restauración que se alarga. Por regla general, los objetos que desaparecen de sus lugares de emplazamiento no acostumbran a volver a los mismos. Expertos en la materia consultados ayer indicaron que es alarmante la falta de control sobre el patrimonio que es público.
La matrona de la fuente de los leones, datada de 1861, que acabó siendo colocada en un pedestal en la plaza de Avilés, en la zona de los juzgados, fue desmontada del mismo a principios de 2007. Fue cargada en un camión y llevada a una empresa de O Ceao para su restauración.
El camino que siguieron las lajas graníticas retiradas en su momento de la zona de la Rúa da Cruz y adyacentes es una incógnita, según expresaron ayer diversas personas. Las mismas fuentes hicieron referencia también a los elementos más destacados de la fachada del antiguo seminario menor que fueron desmontados y que, al parecer, acabaron en la famosa nave almacén de Frigsa.