Con los mejores atletas del mundo blanco en sus manos
Lugo
25 Feb 2010. Actualizado a las 02:00 h.
La tradición española en cuanto a deportes de invierno, en un afán reduccionista, comienza y termina en la familia Fernández Ochoa. O en pasar el fin de semana en la estación de esquí, como mero divertimento. Pero hay quien rompe el tópico, y no necesariamente ha de ser deportista. Pese a que la repercusión mediática en España de los Juegos Olímpicos de Vancouver es más bien escasa, Lugo puede presumir de haber contado en la ciudad canadiense durante toda una semana con un profesional de la salud. Se trata de Félix Fernández, fisioterapeuta y director de Fisioterapia Ronda, por cuyas manos desfiló la élite del deporte blanco mundial. Acaba de regresar de allí.
«Una experiencia maravillosa», como la define el propio Félix, que recibió el visto bueno para viajar a Canadá apenas un mes antes de comenzar los Juegos. Este joven licenciado en fisioterapia (está camino de los 33 años) cogió la maleta y vía Londres se plantó en la costa oeste canadiense, nueve husos horarios por medio. Voluntario («todos los que estuvimos allí lo éramos», puntualiza), invitado por el Comité Olímpico Internacional y a caballo entre las dos villas olímpicas, la de la propia Vancouver y la de los deportes de montaña, en Whistler, a unos 150 kilómetros de la ciudad.
Instalaciones impresionantes
«Las instalaciones son impresionantes y todo está muy bien organizado, con una gran preocupación por la seguridad», explica Félix. También los medios con los que contaban para trabajar, desde camiones con sistemas de resonancia magnética y TAC móviles, una especie de «hospital de campaña» y un policlínico, en la Villa, donde realizar la tarea. «Lo más habitual, tratar contusiones, golpes y tendinitis», relata.
Él, que ha participado en cursos en Suiza, en Inglaterra, o en Estados Unidos, se queda con la oportunidad profesional que esto ha supuesto en su carrera, pero sobre todo, con el «ambiente de camaradería y espíritu de fraternidad» ente los deportistas. «Ver cómo la gente se prepara, su capacidad de sacrificio, de luchar hasta el final, hasta en los entrenamientos», cuenta, admirado. Y eso que en Lugo ha tenido oportunidad de colaborar con el Breogán o con el Lugo.
Pudo tratar a deportistas de múltiples nacionalidades, desde miembros del equipo estonio de snowboard, esquiadores bielorrusos... En ese clima multicultural que propician los Juegos, y que Félix encontró también en la vida diaria en la ciudad. «La gente es muy amable, todo está muy cuidado, los paisajes son espectaculares...», enumera. O sea: «Una experiencia muy recomendable».