PP y PSOE usan el hospital de San Cibrao y el nuevo puente como munición en la pugna político-institucional
04 Oct 2009. Actualizado a las 02:00 h.
Lugo, ahora que es San Froilán, es el espejo en el que se mira Galicia en estos días de crisis, presupuestos y tributos crecientes. Al espejo que es Lugo en su fiesta mayor viene a mirarse, a verse con los suyos -mezclados con los otros parecen muchos más-, lo más granado del PP y del PSOE, lo mejor que le va quedando al Bloque y los que quieren ser algo en la casa de mil puertas que es el nacionalismo gallego. Viene el presidente Feijoo acogido a la sombra del hospital interminable, y viene el ministro Blanco a ejercer de maestro de obras en el puente que por fin le empieza a nacer al Miño. En el bíceps político de Feijoo, cuando se asoma a Lugo, hay un hospital como en el de