La Voz de Galicia

El pulpo también se come de pie

Lugo

X. Francos

La avalancha de público hizo que muchas personas tuviesen que comer fuera de la ciudad. Zonas verdes fueron tomadas por los conductores como aparcamientos

13 Oct 2007. Actualizado a las 02:00 h.

Se acabó el San Froilán más soleado de los últimos tiempos. No hubo ni un sólo día de lluvia. El buen tiempo volvió a traer ayer a la calles de la ciudad a miles de personas llegadas de diferentes lugares de Galicia. La extraordinaria afluencia hizo que muchas personas se quedaran sin sitio para comer por lo que tuvieron que desplazarse hasta el extrarradio.

Cincuenta pensionistas de la zona de Vedra improvisaron una gran banquete a orillas de la carretera, pasado el puente sobre el Miño y al lado del área recreativa de Monte Segade. «Xa sabíamos que podíamos ter problemas para comer tanta xente e por eso trouxemos a comida», dijo una mujer. Ciertamente se lo montaron muy bien porque en el maletero del autobús cargaron más de medio centenar de sillas de plástico apilables, unos tableros y también una estructura metálica plegable. Con todo, hicieron una gran mesa que pronto cubrieron con las bebidas y la comida que trajeron de casa.

Aquellos festeiros que optaron por ir a las casetas del pulpo, lo tuvieron mucho más complicado porque hubo colas desde casi media mañana. Las casetas quedaron sin sitio en un santiamén y algunos, para cumplir con la tradición optaron por comer unas raciones en las escaleras que dan acceso al parque e incluso de pie.

Aparcar en zonas verdes

Mientras los especiales de las fiestas volvieron a circular vacíos, aparcar constituyó un grave problema. Los vehículos invadieron las aceras, grandes espacios verdes como, por ejemplo, varios de la ronda de la República Argentina y llegaron incluso al puente viejo.

Al igual que sucedió en los días grandes, las calles fueron auténticos mercadillos, especialmente de ropa y bolsos falsos. Estos artículos acapararon la atención de cientos de personas debido a los precios. Un bolso de del conocido diseñador italiano Prada se podía conseguir por 20 euros. «Se foses un pouco máis lista dábaslle 15 e poñíacho ao lombo», le dijo una mujer a otra después de hacer una compra en el puesto de un senegalés.

Como sucedió otros días, las atracciones funcionaron sin parar. Pocos dudan de que los feriantes hicieron su agosto al lograr recaudaciones millonarias hablando en pesetas. Quienes sigan con ganas de fiesta, sepan que el miércoles empiezan As San Lucas en Mondoñedo


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