La Voz de Galicia

Cuarenta casas y un castillo

Lugo

Crónica | Vilalba en el siglo XVII El historiador José Luis Novo Cazón describe un plano de hace una centuria y media en la que se recoge el trazado urbano de una pequeña población amurallada

04 Jan 2007. Actualizado a las 06:00 h.

Una fortaleza domina el paisaje urbano de una localidad de Terra Chá. Estamos en Vilalba, en donde la huella de los Andrade es uno de los elementos más significativos de la población. Pero no estamos a comienzos del siglo XXI sino en los inicios del XVII, en los que la fortaleza preside un escenario en el que las murallas y otros edificios de interés caracterizan la personalidad urbana de una villa que aún está lejos de pegar un estirón cuya continuidad aún se percibe hoy. El historiador José Luis Novo Cazón, presidente del Instituto de Estudos Chairegos (Iescha), aporta datos de esa época basándose en una posterior: un trabajo suyo, publicado en el último número del cuaderno anual de la institución, interpreta un plano cuya elaboración data del siglo XIX -previsiblemente de la primera mitad- y cuya autoría corresponde al servicio cartográfico del Ejército. La muralla iría por detrás del castillo, seguiría por el trazado que hoy pertenece a calles como Roxeira, Ferrería, As Pedreiras y Porta de Cima, y regresaría a la fortaleza por el trazado que hoy corresponde a la calle Valeriano Valdesuso. La población que hoy desempeña el papel de capital comarcal era entonces un pequeño burgo. Novo Cazón explica que en el interior amurallado de la Vilalba del siglo XVII no había más de 40 casas y que en un censo de comienzos del siglo XVIII (1709) solo había 40 vecinos. «Vilalba era pouco. Vila ou cidade era todo o que estaba rodeado por murallas», afirma el historiador. Pero fuese cual fuese el número de edificios y de habitantes en la localidad en aquella época, hay rasgos que permiten comprobar que el plano corresponde a comienzos del siglo XVII, como explica Novo Cazón. El primero es que se adivina la capilla de San Roque, cuyo origen data de finales del siglo XVI (1599) y cuya construcción está relacionada, como en otras localidades, con una epidemia de peste. El segundo, que todavía se aprecia la iglesia románica que se reformó en la segunda mitad del siglo XVII, con lo que la elaboración del mapa debe corresponder a los primeros años de esa centuria. Cuatro torres La fortaleza medieval fue destruida tras la revuelta irmandiña de 1467, aunque se reconstruyó apenas 20 años después. Novo Cazón destaca que tenía una torre compartida con la muralla que rodeaba la localidad, situada en el espacio que hoy ocupa la calle Conde Pallares, y tres más. En el plano se ven además la ermita románica de San Juan, que se destruyó en el siglo XVIII, y la feria, que entonces se celebraba en la plaza de Santa María: Novo Cazón recuerda que en el siglo XIX hubo un intento de trasladar la feria al campo de San Juan, que no prosperó, dice, por la oposición vecinal. Fuera del espacio del plano pero datado históricamente están la capilla de la Magdalena y el lazareto, cuyo origen debe de corresponder ya al siglo XV; el templo se reconstruyó varias veces y su trazado actual se remonta al siglo XIX. Y en la plaza de Santa María, junto a Porta de Cima, estaba el hospital de Santa Catalina, que seguramente se fundó también a finales de la Edad Media. Con el siglo XIX llegarían la expansión de Vilalba más allá de las murallas. Pero esa, desde luego, es otra historia en la historia local.


Comentar