El anillo romano es un candado
Lugo
Museo | Piezas curiosas El próximo número del boletín del Museo Provincial incluirá un artículo de la investigadora Ofelia Carnero deshaciendo un entuerto que ya dura ocho años
09 Sep 2006. Actualizado a las 07:00 h.
Hace ahora dos años se confirmaba públicamente y se exponía de forma permanente un anillo-relicario romano de valor excepcional, hallado en 1998 durante la excavación arqueológica realizada por Francisco Hervés en el solar de la antigua cafetería Monterrey, en la calle Doutor Castro. Los correspondientes estudios y trabajos de limpieza y restauración hicieron concluir que se trataba de una pieza en bronce de la época del Bajo Imperio, de probable procedencia oriental y que pudo haber contenido en su interior un veneno o sustancias estimulantes. Aunque no se consiguió abrir el mecanismo, radiografías y la investigadora de la USC Raquel Casal confirmaron que se trataba de una pieza única, vitola con la que la Consellería de Cultura la envió al Museo Provincial para ser expuesta allí. También fue realizada una copia, que se expone en la Casa dos Museos, en Doutor Castro. La casualidad, mezclada con muchas horas dedicadas a la investigación, hizo que Ofelia Carnero Vázquez, responsable de Arqueología del Museo Provincial, localizase un estudio sobre piezas idénticas que resultaron ser candados romanos, en lugar de anillos. Según señala esta experta lucense, que lleva investigando en el supuesto anillo desde octubre del año pasado, en el congreso de arqueología celebrado en el Museo con motivo del quinto aniversario de la declaración de la Muralla como patrimonio de la humanidad, uno de los ponentes y embajador de Croacia ante el Vaticano, Emilio Marín, donó unos libros sobre investigaciones arqueológicas. Uno está dedicado a las realizadas en Salonae (Eslovenia). Ofelia Carnero revisó todo el material y vio los dibujos de una pieza como la depositada en el Museo. Comprobación Tras traducir el trabajo, comprobó que, efectivamente, coincidía con la encontrada en Lugo, pero no se trataba de un anillo-relicario con un resorte de apertura, sino de un candado de los conocidos como de truco . Tiene una figura humana de adorno que dispone de un mecanismo de apertura, debajo de la cual está el otro, que se abre con una llave. Además del texto, el libro incluye reproducciones del candado con dibujos sobre el mecanismo de apertura y la forma de accionarlo, que en el caso de Lugo no valen porque ni existe una llave ni se consiguió abrir la pieza, que está completa, a diferencia de la de Salonae, que le falta el aro. Además de quedar descartado que la localizada en Doutor Castro no es una pieza única, también se esfuma el mito de que en su interior pudiese haber ocultado sustancias venenosas o estimulantes, ya que lo único que contiene es el resorte para abrir la máscara que a su vez da acceso al mecanismo del candado. Como quedó de manifiesto tras los trabajos de restauración y estudios realizados por los investigadores desde su hallazgo, la pieza de Lugo permanecerá cerrada ya que, por su estado de conservación interior, abrirla por otros métodos podría causarle daños y sería correr riesgos innecesarios.