«O lobo non é parvo, é listo»
Lugo
En directo | Ataques al ganado doméstico Un ganadero de Momán (Xermade) ha visto cómo en dos años morían seis reses vacunas cerca de su casa, a la que ayer se acercaron de nuevo los depredadores
21 Mar 2006. Actualizado a las 06:00 h.
Ayer, a eso de las cuatro de la madrugada, Gonzalo Pena se despertó al oír que ladraban los perros y gritaban las vacas. Se levantó pensando que alguna res joven podría estar deshidratada, pero se encontró con una realidad diferente. Apenas pudo ver cómo una de sus vacas, una res de seis meses de edad, sufría el ataque de un lobo. Cuando llegó al prado, la vaca aún estaba viva. Sin embargo, no resistió las heridas y murió poco después. ¿Y el lobo? Ni rastro. «O lobo é listo, claro que o é. Non é parvo», explicaba Gonzalo Pena ayer a mediodía. Por desgracia, un ataque como el de ayer no supone una novedad en esta explotación vacuna, que tiene unas 160 vacas de leche. En unos dos años han muerto seis reses de diferentes edades. Gonzalo Pena comenta que los tiempos cambian, pues, dice, los lobos merodean ahora por lugares a los que antes no se atrevían a llegar. «Entra na cociña se lle deixas. Antes non pasaba isto», advierte. Rápida huida Un ataque como el de la madrugada de ayer no fue cometido, según las impresiones del ganadero, por un lobo sino por dos. Gonzalo Pena describe la operación como si la hubiese visto. Las vacas estaban en un cobertizo, los lobos consiguieron desplazarla a un prado cercano, y uno empezó a devorarla estando viva mientras el otro la atacaba por la garganta. Los depredadores advirtieron que se acercaba alguien y se fueron antes de que el dueño de la vaca llegase. El ganadero dice que un lobo solo no podría dominar de ese modo una res que pesaría unos 200 kilogramos. En el mercado podría venderse a unos 700 euros, pero el dueño cobrará una ayuda menor. Gonzalo Pena se queja de que las indemnizaciones apenas lleguen a 180 euros, lo que interpreta como una muestra más de la desatención que, dice, padecen los ganaderos actualmente. «Á opinión pública impórtalle pouco. O leite págase como hai vinte anos. O abono subiu a metade este ano. Sobe todo», dice. Sin procedencia clara No parece haber un lugar de procedencia clara para los lobos. «Poden vir de calquera sitio. Poden vernos desde aquela fraga», comenta mientras señala un grupo de árboles situado a pocos centenares de metros del prado donde tuvo lugar el último ataque. Hace año y medio hubo otra incursión en la que una vaca salió viva del ataque del lobo gracias a la rápida reacción del dueño, aunque en una de sus patas traseras aún son perceptibles las huellas del ataque. Ayer, mientras salía a ratos el sol, el dueño comprobaba que las vacas tenían miedo y que no se acercaban al prado. Eran las consecuencias de un ataque que Gonzalo Pena no querría ver nunca más.