Renata Szabo, la mujer húngara cuya desaparición fue denunciada por la compatriota con la que realizaba el Camino de Santiago en la mañana del miércoles pasado, se alojó en el albergue de Portomarín sin saber que la Guardia Civil había montado un amplio despliegue para localizarla. En esta localidad tenían previsto reunirse ayer las dos amigas para continuar juntas hasta Compostela.
La mujer que presentó la denuncia aseguró ayer que había pasado dos días muy preocupada por el paradero de su compatriota, dado que no la había telefoneado a su móvil, tal como habían quedado cuando se separaron. Según apuntó, en Villafranca se pusieron de acuerdo en que iban a caminar en solitario durante tres días, porque una de ellas iba más rezagada debido a las heridas que tenía en los pies y la otra prefería adelantarse.
Ana dijo respirar tranquila después de haber hablado con su compañera de viaje por teléfono, después de que la Guardia Civil localizara a Renata y que ésta le confirmara que se encontraba en perfecto estado y le comentó que no la había llamado en ese tiempo porque no encontró donde hacerlo.
La denunciante confesó que estaba muy preocupada porque en la zona de Astorga les salió al Camino un exhibicionista y aunque estaba convencida de que no le había pasado nada a Renata, aquel incidente lo rememoró insistente en los últimos días a la espera de noticias de su amiga.
En perfecto español
A algunas personas con las que habló en O Cebreiro el día en el que presentó la denuncia les preguntó, en perfecto español, si el Camino era un lugar seguro y si se habían dado casos de agresiones a mujeres. Todos le respondieron que en ese sentido no debería de preocuparse porque los tramos están bien vigilados y controlados y nunca se produjeron incidentes de ese tipo. En las mentes de muchos estaba, sin embargo, el accidente que le costó la vida hace años a un empresario brasileño, al precipitarse por un terraplén. Tardaron dos meses en encontrar el cadáver.
Quienes trabajan en el Camino de Santiago no recuerdan ningún otro incidente de este tipo. Rememoran que hubo una peregrina que estuvo dos días desaparecida, a la que finalmente encontraron en un hostal de la localidad, en el que se había quedado a descansar, después de pasar una noche en el albergue. Ella también era ajena al dispositivo de búsqueda que se había montado. La húngara que presentó la denuncia dejó avisos y su móvil en el trayecto recorrido para que su amiga pudiera llamarla porque también se barajó la posibilidad de que hubiera perdido el número. Ambas caminan a buen ritmo porque ayer por la mañana Ana estaba ya en Sarria, camino de Portomarín para reunirse con su compatriota. El día anterior por la mañana fue cuando pasó por O Cebreiro, preguntando en todas partes por Renata y facilitando su descripción.